La nave de distribución de Amazon en Torrejón de Ardoz
La nave de distribución de Amazon en Torrejón de Ardoz - EFE
Editorial ABC

Enriquecerse a distancia, tributar a domicilio

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Más allá de las multas que la Unión Europea ha impuesto en los últimos años a los gigantes del mercado digital por su posición de dominio, y a la espera de que la OCDE establezca un nuevo marco fiscal que regule este sector del comercio y las comunicaciones a través de internet, Hacienda trabaja ya en un impuesto de carácter temporal que grave la actividad que compañías como Facebook o Google desarrollan a distancia y, de momento, gratis total. Lo adelantó Mariano Rajoy hace unos días en el Foro ABC, donde aseguró que estas empresas deben pagar sus impuestos allí donde obtienen beneficios -«se llamen Amazon o como quieran llamarse», aclaró-, y lo repitió ayer la subdirectora general de Fiscalidad Internacional, que reconoció el «apetito» que existe en los países de nuestro entorno para gravar los cuantiosos beneficios que obtienen estas empresas.

Será en la próxima reunión del G-20, prevista para marzo, cuando se aborden por primera vez las nuevas reglas de un juego electrónico que ha superado, de largo, las barreras tradicionales del comercio. De la misma manera que todos los ámbitos jurídicos han ido adaptando sus respectivas normativas a los nuevos entornos digitales, también la fiscalidad ha de reaccionar al reto que representa una forma de negocio que se desarrolla a distancia y que transforma a gran velocidad el paisaje económico en el que se instala, sin contribuir con sus tributos al bienestar de las sociedades, simples carteras de clientes, ni paliar las consecuencias del cambio tecnológico que de forma traumática introduce en sectores como el comercio o la comunicación. No bastan las multas a las que hasta ahora ha recurrido la UE para racionalizar un sector que, como el resto de empresas, ha de devolver parte de lo que gana y, sin ir más lejos, allí donde lo gana.