Protesta contra la esclavitud en Atenas
Protesta contra la esclavitud en Atenas - EFE

¿Cómo puede haber esclavos en el siglo XXI?

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El demoledor informe que hoy publica ABC nos recuerda que en la actualidad aún hay más de 40 millones de personas que son tratadas como esclavos. Un solo hombre reducido a la condición de esclavitud ya es demasiado, un número tan elevado es la triste constatación de que existen partes del planeta donde este tipo de situación inhumana pervive de forma generalizada, a pesar de que hace siglos que fue abolida en los principales países del mundo. La evolución hacia el progreso de la humanidad, el reconocimiento de la dignidad de todos los hombres y mujeres, de su libertad y del respeto a la vida es un camino muy largo, cuya meta está desgraciadamente lejos.

Evidentemente, hoy ya no hay mercados donde se vendan y se compren legalmente a seres humanos, aunque sí que se han visto espectáculos equivalentes, sin ir más lejos en un país como Libia (muy cerca de las costas españolas y para escándalo de ciertas organizaciones internacionales). Y en otras partes del mundo perviven prácticas que se parecen mucho al estado de esclavitud. Hay países enteros, como Corea del Norte, donde no existe ni derecho a la propiedad privada ni a viajar libremente, lo que significa que todos los ciudadanos están viviendo en condiciones muy parecidas a la esclavitud. Igual que los 130 millones de niñas que son forzadas al matrimonio y, por tanto, a una vida de servidumbre y postración.

No es casualidad que los países que dejaron atrás esta práctica abominable y abrazaron sistemas de gobierno liberales y democráticos sean los más ricos del mundo, porque las sociedades progresan más cuanto más igualitarias tienden a ser. Pero, como también podemos constatar, la libertad y la democracia no son hechos irreversibles y es necesario perseverar para protegerlas.