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Como lágrimas en la lluvia Mayte Alcaraz

Al igual que en la novela que se inspiró en Blade Runner, he visto cosas que vosotros no creeríais

Mayte Alcaraz - Actualizado: Guardado en:

Todo ocurre en un futuro no muy lejano. Como en «Lágrimas en la lluvia», la novela de Rosa Montero en la que una replicante, Bruna Husky, investiga qué hay detrás de la ola de locura que se ha apoderado del mundo. Termina el primer cuarto del siglo XXI; Donald frisa los ochenta y está a punto de dejar la Casa Blanca, tras su segundo mandato. Los años le han caído encima con la fuerza de las canas que pugnan por escupir el tinte pajizo. Las clases medias y trabajadoras americanas, que creyeron en él, sufren la peor recesión que se recuerda. Al sur, un muro aísla a México, cuya moneda se cambia ya a 50 pesos por dólar. Los aranceles han dejado la economía del país latino al borde de la bancarrota.

Los equilibrios en el mundo han cambiado. La alianza rusoamericana, que firmaron en 2017 los viejos amigos Donald y Vlad [Putin], hace agua. El Asad ha muerto y Siria sigue desangrándose. El Daesh golpea a Occidente, incapaz de responder al terrorismo islamista. Las sociedades europeas, antaño prósperas, se han convertido en un parque temático donde los nuevos amos del mundo, los chinos, acuden para admirar sus tesoros artísticos. La política proteccionista de Trump ha cerrado el mercado norteamericano a las empresas de Europa, que han tenido que despedir a miles de empleados, los mismos que soñaron con que el populismo les arreglaría sus vidas y que la vieja política no servía.

Tanto la OTAN, herida de muerte por la nueva política exterior americana, como la Unión Europea, que se quedó casi simultáneamente sin firmar el tratado de libre comercio y sin el Reino Unido, son ya historia. La ola antisistema se llevó por delante la democracia y los valores que imperaron desde que acabó la segunda guerra mundial. En el Elíseo gobierna desde 2017 Marine Le Pen, con un programa antiliberal y autocrático. La noche que venció a Nicolas Sarkozy denunció que la UE no representaba al pueblo y que su Ejecutivo suponía «el triunfo de la gente contra las élites», mensaje que sus hermanos en España, Podemos, repiten en Madrid. La «antipolítica» manda en Gran Bretaña desde que el UKIP se integró, junto a Moscú y Washington, en la nueva coalición antieuropea. Hace ya tiempo que Alemania despidió a Merkel y al euro y su partido de gobierno, Alternativa para Alemania, cerró las fronteras a los refugiados y el grifo a los rescates a los países periféricos, uno de los cuales, la Grecia de Tsipras, ha suspendido pagos. Renzi dimitió, tras perder el referéndum constitucional en Italia, y ahora es Matteo Salvini, de La Liga Norte, quien presume de su pacto con Trump, que no ha evitado la caída del PIB italiano a niveles del siglo XX.

En España, Pablo Iglesias, respaldado por los incansables independentistas, ha cambiado la Constitución para sortear el revocatorio que prometió. Sus dos ministros estrella son Ramón Espinar, titular de Vivienda, y Pedro Sánchez, ministro para las Predicciones Electorales. He visto cosas que vosotros no creeríais. Pues eso.

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