Casi empatan

A Puigdemont, Mas y Junqueras no se les ve muy boyantes

Luis Ventoso
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No han constituido su república independiente. No había un solo país normal del orbe dispuesto a reconocerla. No encontraron comprensión alguna en la UE, que dejó claro hasta el hartazgo que solo acepta a una España unida. No se ha producido el portentoso milagro que iba a convertir de un día a otro a la Cataluña liberada en la nueva Dinamarca. No se han cumplido las promesas de Junqueras y Mas, que auguraban que con el independentismo arribarían El Dorado. No se ha logrado simpatía alguna entre los que Junqueras llamaba cínicamente «nuestros amigos españoles». No quedan «embajadas» abiertas para la propaganda exterior. No habrá presidente por guasap y videoconferencia. No se repetirá un golpe como el de octubre, porque el nuevo presidente del Parlamento, al que le encantan las cámaras y los espejos, se tienta la ropa ante el vocablo cárcel. No hubo, ni habrá, el «choque de trenes» que tanto temían el ala filonacionalista del PSOE y algunos funcionarios medrosos del PP. Al final no han conseguido nada, porque no se puede romper un país de la magnitud de España con el 47,8% de los votos en unas autonómicas.

Sí hubo victoria españolista en las elecciones catalanas, y aunque parece que nadie se acuerda, ganó una jerezana, y no los patanegras identitarios Junqueras y Puigdemont. Sí hubo un descalabro para la economía catalana, que ha visto volar a sus mejores empresas. Sí han hecho un daño inmenso a su tierra, lanzando al capital global el mensaje de que Cataluña es un destino complicado. Sí han conseguido enquistar un problema creado artificialmente y partir en dos su sociedad. Sí han logrado que una región antaño querida y admirada por todos sus compatriotas españoles se haya vuelto estrafalaria por obra del separatismo, con escenas tan surrealistas como controles en La Junquera repasando cada coche, no fuese a ser que el prófugo de Bruselas se colase en algún maletero. Sí existe el Estado de Derecho y una justicia española en marcha, que ha encarcelado al cerebro golpista, Junqueras, y encausado a todos los promotores de la insurrección. Sí ha resurgido el patriotismo español, por obra de la presión de los golpistas. Sí se han producido manifestaciones a favor de España nunca vistas en Barcelona. Sí sabemos que no pasa nada por defender la ley con el recurso perfectamente correcto del 155.

No han ganado (al menos esta vez) y me alegra poder decir que aunque al principio remoloneó demasiado, el que nunca hace nada, Mariano, con toda su aparente pachorra les ha dado un repaso. Quien no lo crea, puede revisar qué tal les va a Junqueras (preso), Puigdemont (desquiciado y rendido) y Mas (al borde del embargo y con un horizonte penal). Pero no cabe relajarse por haber ganado la primera eliminatoria. Cataluña volará a largo plazo si no se acomete lo que nadie se atreve a hacer y que demandan la mayoría de los españoles: reforzar el Estado y cambiar la educación. Y ahí uno no quiere «líos» (Rajoy), otro no se lo cree (Sánchez) y al tercero le queda mucha mili todavía para estar a la altura de la tarea (Rivera).

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso