Antonio Burgos

Andalucía pierde una provincia

«No sé España, pero Andalucía va a perder mucho con Cataluña»

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Era médico. Nació en un pueblo de Sevilla, en Carrión de los Céspedes. Se llamaba José María Osuna. En sus tiempos de estudiante en la Facultad de Medicina fue uno de los fundadores del Partido Comunista de España. Amenazado de muerte por los anarquistas, recién titulado tuvo que abandonar Sevilla y dejar el Partido. Marchó a Cazalla de la Sierra, donde pronto se hizo querer de todos como médico pediatra. Allí le sorprendió el 18 de julio. Sufrió en el miedo de sus propias carnes las dos Españas, condenado y perseguido por ambos bandos, señal inequívoca que estaba del lado de la Libertad, a la que nunca renunció y siempre ejerció pese a los inconvenientes de su agitado tiempo. Osuna era lo que entonces se decía «un médico humanista». Un médico escritor. Cuando nadie hablaba de Andalucía y mucho menos comía y vivía de ella, en 1952 publicó un ensayo reivindicando el orgullo de la tierra, sus raíces históricas, su grandeza. Se titulaba «Andalucía en el fiel». Luego vinieron libros de poemas, como «Oraciones al Dios difícil», pero siempre estuvo Andalucía en el horizonte de sus inquietudes literarias. Fue, por ejemplo, el primero que se atrevió a hablar de Blas Infante, en un artículo que publicó en ABC de Sevilla cuando nadie sabía quién era el asesinado notario de Coria, ni los colores de la bandera que enarboló para defender su tierra, ni que Andalucía había tenido un proyecto de Estatuto de Autonomía en las vísperas mismas de la guerra civil. Ya digo: cuando nadie vivía de Andalucía, José María Osuna la defendía con todo ardor.

Y la hallaba allá donde se encontrare. Tenía un hijo médico como él, que ejercía en un pueblo del cinturón industrial de Barcelona, y al que fue a suplir en unas vacaciones. Conoció entonces de cerca a la emigración andaluza en Santa Coloma de Gramanet, en Hospitalet de Llobregat. A los emigrantes andaluces que habían aportado la fuerza de su trabajo y el dolor del desarraigo de su tierra para levantar Cataluña. Que de oprimida por la dictadura, nada. ¿Dónde estableció Franco la fábrica de la Seat? En Cataluña. ¿Qué textiles fueron protegidos frente a los ingleses con un férreo sistema de aranceles? Los catalanes.

De aquella estancia de Osuna como médico suplente en la próspera y libre Cataluña le surgió al irrenunciable escritor que llevaba dentro un libro sobre la emigración andaluza cuyo título hizo casi tanta fortuna como su coetáneo «Los otros catalanes» de Francisco Candel. Ese libro de 1973 sobre nuestra emigración, sobre la que levantó a aquella tierra, llevaba por título toda una verdad y la proclamación de un sentimiento: «La novena provincia andaluza». En efecto, Osuna había descubierto entre Santa Coloma y Hospitalet que del mismo modo que, con la emigración, Buenos Aires era la más poblada capital gallega, aparte de las ocho provincias situadas al sur de Despeñaperros tenía Andalucía otra, una novena, al norte del Ebro: Cataluña. Eran, ciertamente, aquellos años en que Barcelona no era el cervantino «archivo de cortesías», sino el europeo espejo de libertades que todos buscábamos: sede de las editoriales más punteras, de Seix Barral a Destino; tierra de acogida de los mejores autores del «boom» de la narrativa hispanoamericana: un trozo de Europa, donde muchos andaluces habían encontrado trabajo y echado sus raíces familiares.

Pienso ahora en José María Osuna, lo que sentiría al ver en las actuales circunstancias a su querida tierra catalana, que él tomaba como ejemplo de las libertades que desde sus tiempos de la fundación del PCE siempre quiso para Andalucía. Yo no sé España, pero Andalucía va a perder mucho con Cataluña. Nada menos que toda una provincia. Su novena provincia. La de aquellos emigrantes cuyos hijos, en el fervor del neoconverso, se han olvidado quiénes y qué son, de dónde vienen, cuáles eran la cultura, la lengua y los sentimientos de su casa, donde quizá fuera a curarlos de niños con la tos ferina aquel humanista médico que descubrió «La novena provincia andaluza».