José María CarrascalSeguir

Abstenerse no es endosar José María Carrascal

Con muchos menos escaños que el PP y la perspectiva de lograr aún menos, ése es el papel que corresponde al PSOE en este momento

La frase de Javier Fernández, presidente de la gestora encargada de poner orden en el PSOE, «peor que una mayoría del PP es una mayoría absoluta del PP» tiene muy distintas interpretaciones. Literalmente dice lo que dice: que un PP con mayoría absoluta significa para los demás partidos, y especialmente para el suyo, más dificultades que si gobierna con mayoría relativa. Pero bajo esa interpretación hay una severa advertencia: que si se celebran unas terceras elecciones y sigue la tendencia de las dos últimas, el PP puede alcanzar la mayoría absoluta o, por lo menos, conseguir más votos de los que hoy tiene. Con una última llamada de atención: que será mucho más fácil controlar a Rajoy con sus escaños actuales (137) que con los que pueda obtener en unas terceras elecciones, donde algunas encuestas, como la de ABC de ayer, le dan hasta 159 escaños.

Con los que se responde a la pregunta que hoy se hace la entera clase política española y buena parte de la ciudadanía: ¿debe el PSOE propiciar la investidura de Rajoy? Que, para los socialistas, viene a ser como preguntar a alguien si le gusta tomar aceite de ricino para resolver su atasco intestinal. El «no» es automático. Pero ¿y si quedarse con el atasco produce daños aún mayores? Es lo que tiene que dilucidar la gestora que preside Fernández y él ha contestado con la larga cambiada del principio, que viene a decir «sí». Aunque consciente de su potencial explosivo, prefiere dejarla para el final en los debates de su gestora y empezar por «bajar la temperatura», «tender puentes entre las distintas facciones» y advertir que todas las decisiones que se tomen serán difíciles, aunque no habrá más remedio que tomar alguna, si no quieren que el dilema termine devorando al partido.

A día de hoy, la militancia socialista y buena parte de sus barones, incluidos algunos que echaron a Pedro Sánchez por su incapacidad y tozudez, están por el «no». Pero caerían en idénticas taras de mantener esa postura, ya que las alternativas son nuevas elecciones o gobierno de Rajoy, una peor que la otra, como ha advertido Javier Fernández. Éste va a necesitar mucha paciencia y más capacidad de persuasión para convencerles. Puede empezar advirtiéndoles que su negativa se basa en un engaño: abstenerse no significa aprobar, ni endosar, ni respaldar. Esa es la típica falacia de la extrema izquierda. Abstenerse significa no participar, quedarse al margen atento a lo que venga para obrar en consecuencia. Con muchos menos escaños que el PP y la perspectiva de lograr aún menos, ése es el papel que corresponde al PSOE en este momento. Ya sé que Pedro Sánchez y su cohorte harán lo posible para volver a su hoja de ruta del «no es no al PP». Pero hay todavía una cuarta interpretación de la frase de Javier Fernández: peor que un gobierno del PP con mayoría absoluta es un gobierno PSOE-Podemos-Secesionistas.

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