Ignacio Camacho - UNA RAYA EN EL AGUASeguir

Abstención en defensa propia Ignacio Camacho

«Se está abriendo paso la idea de las once ausencias. El partido mantendría el no y evitaría las elecciones»

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«Mas que preguntarme si nos vamos a abstener, pregúntate si hemos armado la que hemos armado para acabar yendo a elecciones. Quizá la inteligencia colectiva de este partido haya disminuido mucho en los últimos tiempos pero quiero creer que no nos hemos vuelto todos gilipollas. Si después de la bronca vamos a las urnas, aunque sea con un candidato nuevo y circunstancial, tipo Gabilondo, sería un harakiri. Figúrate además que Pedro se presentara a las primarias… y las ganase. No; necesitamos tiempo para cicatrizar el conflicto y reorganizar el liderazgo, y eso sólo lo podemos conseguir con un Gobierno débil y corto de Rajoy. Hay que abstenerse en defensa propia».

«La cuestión es cómo, y eso sí es complicado. Sobre todo sin romper el grupo parlamentario. Ahí está el debate, y no descarto que el próximo Comité Federal vuelva a ser más áspero de lo que nos gustaría. El juicio de Gürtel ha envenenado más el ambiente porque se nos va a acusar, desde dentro y desde fuera, de indultar al PP. Hasta tal punto de que algunos barones acarician la opción de provocar la repetición electoral, y los sanchistas se sienten reforzados para anclarse en el no. La duda consiste en qué harán si la mayoría decide la abstención. Ahora mismo sólo la defienden con claridad Susana, Vara y Javier Fernández. ¿Page? Está dudoso, aunque creo que se inclinará también al final. En todo caso ni él ni Ximo irán contra una mayoría. El problema es el de conseguir una postura común, sin indisciplina de voto. Y Cataluña lo va a poner muy difícil».

«Así las cosas, se está abriendo paso la idea de las once ausencias en la segunda votación de investidura. Susana está en contra, prefiere asumir una abstención completa bien explicada, pero admite que es difícil. Y Javier, cuyo criterio es decisivo, puede acabar inclinándose por la fórmula que menos daño interno haga. Esta idea tiene la ventaja de que el partido en conjunto mantendría el no, lo que daría una salida honorable a Pedro, a los suyos y a los catalanes. Y Rajoy saldría investido por un solo voto, que es un resultado más acorde con la fobia que suscita. Nadie se abstendría, sólo habría once fuera del quórum, físicamente ausentes. Por supuesto que habría que explicarlo, pero tal vez el argumento fuera más fácil: no se trata tanto de consentir que gobierne el PP como de evitar, a nosotros y al país, el esperpento de las terceras elecciones».

«¿Que quienes serían los once? Eso es lo de menos. Los que tengan responsabilidad en la organización, o hasta por sorteo. Lo más importante es que haya consenso, que funcione el patriotismo de partido. No nos podemos permitir otro sainete. Y no olvides una cosa: estamos discutiendo qué es lo mejor para el PSOE, no lo mejor para España. Porque somos socialistas y si votamos qué es lo mejor para España, no te quepa la menor duda de que todos nosotros diríamos que no gobierne el PP…».

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