Los Pilones del Jerte
Los Pilones del Jerte - ISMAEL ROZALÉN
DE CALLE

Valle del Jerte, el paraíso de Extremadura

Una escapada a la comarca cacereña para descubrir los secretos de la recolección de la cereza, sus singulares pueblos y sus piscinas naturales

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Si está preparando una escapada para estos meses de primavera, incluso para verano, es imprescindible tener en cuenta el Valle del Jerte, un auténtico «paraíso» a poco más de tres horas de Sevilla.

La comarca extremeña, conocida por el espectáculo que ofrecen en primavera los cerezos al florecer, también es un destino perfecto para disfrutar de una arquitectura pintoresca, actividades de turismo activo y buena gastronomía. Después de la floración, que se dio por terminada el pasado 30 de abril, los meses de mayo y junio son los mejores momentos para visitar el Jerte, ya que comienza la recoleccion de cerezas y picotas que se pueden saborear desde los primeros días en las localidades de la comarca.

Además, se organizan numerosas actividades bajo la iniciativa «Cerecera» relacionadas con esta fruta. Una de ellas es, por ejemplo, la Feria de la Cereza, que se celebrará el 3 de junio en Tornavacas y que contará con un mercado de cerezas, puestos de artesanía, talleres y juegos infantiles. El programa también cuenta con una ruta de senderismo teatralizada y un itinerario cultural etnográfico por la localidad.

De otra parte, durante estos meses habrá visitas guiadas a fincas agrícolas de cerezos y actividades de ocio y aventura de distinto tipo que pueden consultarse en www.vallecereza.com. Y, por último en junio y julio la agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte realiza visitas guiadas a sus instalaciones para que los interesados puedan conocer de primera mano su actividad.

Desde hace varios años, cada vez hay más visitantes que demandan la posiblidad de participar en las tareas de recolección de cerezas, una actividad que ofrecen diversas empresas como Valleaventura o Guia2.

Arquitectura típica

En una visita al Valle del Jerte no puede faltar, asimismo, una ruta por los once municipios que componen la comarca o, al menos, por algunos de ellos. De origen medieval, todos conservan elementos de su arquitectura popular, con callejuelas y casas solariega de piedra, adobe y madera con adornados balcones.

El casco histórico de Cabezuela del Valle, por ejemplo, está declarado Conjunto Histórico-Artístico y ofrece un agradable paseo con calles empinadas y recovecos que desembocan en el río Jerte, la frontera natural del pueblo. Además, alberga el Museo de la Cereza, que dispone de tres áreas expositivas con recursos interactivos, recreación de diferentes ambientes y objetos originales como «el garabato», el cesto con el que, desde hace generaciones, se recogen las cerezas y picotas que han hecho famosa a la comarca. El precio de la visita es de un euro por persona.

En la localidad de Jerte, por su parte, puede verse todavía la arquitectura típica, compuesta por balconadas y entramado de madera en la fachada. Un dato curioso es que el Barrio de los Bueyes, uno de los más característicos, sobrevivió al saqueo perpetrado durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas del general Soult.

Navaconcejo, Piornal o Rebollar son, junto Tornavacas,que es el pase natural entre el Valle del Jerte y Plasencia y obligado paso trashumante, son otros de los municipios que deben formar parte del programa de una escapada al Jerte. Tampoco puede faltar «El Torno», conocido como «el mirador del Valle» por las magníficas vistas que ofrece de toda la zona.

Y, otro de los grandes atractivos de la comarca cacereña es el privilegiado entorno natural en el que se encuentra, donde destaca la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, repleta de cascadas y saltos. la zona de «Los Pilones», con grandes pozas excavadas en la roca donde es posible bañarse y refrescarse, es uno de los lugares más característicos. Se puede llegar a él haciendo una ruta de senderismo o en coche, ya que ha aparcamientos habilitados.

Además, el cauce del Jerte, que recoge las aguas del deshielo, dibuja a lo largo de todos los pueblos diversas zonas de baño. Muchas de ellas han sido aprovechadas para crear piscinas naturales totalmente acondicionadas, con zonas de arena o césped, chiringuitos y todo tipo de servicios, por lo que darse un chapuzón en las aguas cristalinas del río, en plena naturaleza, es muy buena opción cuando se aproximan las altas temperaturas.