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Fernando Tejero es protagonista de 'La cantante calva' junto a Adriana Ozores - Javier Naval

Fernando Tejero: «Es un sueño poder actuar en el Teatro Falla»

El actor cordobés debuta este viernes en el coliseo gaditano con ‘La cantante calva’, una histórica obra de lo absurdo con mucha vigencia en estos tiempos

CádizActualizado:

FernandoTejero confiesa su amor por Cádiz y que este viernes será la primera vez que se suba a las tablas del Falla. Espera que sea algo muy especial su debut en el coliseo gaditano con la difícil obra del teatro de lo absurdo ‘La cantante calva’, donde comparte protagonismo con Adriana Ozores. Aunque se estrena este viernes para este sábado hay dos funciones previstas para las que aún hay algunas entradas disponibles.

–¿Cómo surgió la posibilidad de participar en esta obra ‘La cantante calva’, que representa el teatro de lo absurdo?

–Para mí es un reto difícil, pero por otro lado es maravilloso en mi profesión sorprenderte a ti mismo, especialmente en el teatro. Cuando era un adolescente en Córdoba, aspiraba a hacer lo que estoy consiguiendo sobre las tablas y ahora espero poder algún día alcanzar los mismos registros en cine y televisión, trabajando con quien me dé la gana. ‘La cantante calva’ me llega porque Adriana Ozores y yo terminamos la función anterior, ‘Atchúusss’, obra basada en textos de Chéjov en la que creamos una familia teatral maravillosa, junto a Ernesto y Malena Alterio.Teníamos ganas de trabajar juntos otra vez y como los Alterio tenían otros proyectos firmados, Adriana y yo afrontamos este reto porque además era la primera vez que trabajábamos juntos y nos enamoramos personal y profesionalmente. Luis Luque (el director) me propone hacer esta obra que yo había leído en la escuela de Arte Dramático, hace mucho tiempo. Cuando la vuelvo a leer ahora, me quedo un poco pensativo, reflexionando y es una de las cosas buenas que tiene, pues cada uno puede sacar su propia conclusión de lo que Eugène Ionesco (su autor) quería decir hace casi 70 años. Evidentemente hay un mensaje existencialista en la obra y denuncia por ello a la sociedad inglesa de los años 50, especialmente por la falta de comunicación, un aspecto que personalmente pienso que hoy tiene incluso más vigencia que en aquella época. Luego empecé a leer uno de los diarios de Ionesco, bastante duro por cierto, y entendí perfectamente lo que quería transmitir. Mi conclusión es que pensó que llevando la obra al teatro de lo absurdo le iban a escuchar mejor su mensaje. Entonces, es cuando llamo a Adriana Ozores que estaba haciendo una película en Vietnam y en seguida acepta convencida de participar en la obra.

«Cádiz es la ciudad donde me encantaría acabar viviendo. Este verano ya estuve dos veces»

Tenemos una función, compleja, difícil, quizás sea ahora la mejor época para hacerla en este país. Luis Luque creo que ha hecho una versión maravillosa porque además es un director con una proyección brutal. Pienso que hemos hecho una función muy bonita, con una escenografía preciosa, como una caja de música, que espero que guste mucho. Hay mucha gente que dice «no me he enterado de nada pero me ha gustado mucho». Eso es algo maravilloso, porque durante muchos momentos te ríes y al final te descoloca muchísimo, pero, sobre todo, lo bueno que tiene es que no deja indiferente a nadie.

–La obra, pese a estar escrita en los años 50, puede que esté ahora de mucha actualidad, ¿qué le parece?

–No he vivido en esos años, pero creo que ahora tenemos una falta de comunicación tremenda. Y me refiero no sólo a hablar, también de miradas y de contacto. En ese aspecto reconozco que el primero soy yo que he entrado en esa espiral de hablar más por whatsapp que cuando estamos juntos y eso es terrible. Si Ionesco levantara la cabeza, pienso que diría ¡Madre mía, he sido un visionario!.

–¿Piensa que esta situación podría cambiar cuando pase esta vorágine de comunicación virtual?

–Ojalá, pero aunque soy de carácter positivo actualmente me parece terrible la intransigencia que existe y pienso que se produce por falta de comunicación y también de educación. Lamentablemente creo que vamos en retroceso.Tengo 50 años y la situación actual me está recordando a aquella época del fin de la dictadura de Franco, que recuerdo vagamente cuando era niño, respecto al conformismo de la sociedad con temas importantes, aunque después en otros temas más banales, la gente se vuelca toda su pasión.Veo un futuro muy negro para la sociedad.

«Da un poco de miedo pues la gente se va a encontrar algo muy distinto a lo que me conocen de la tele, pero creo que cuando las cosas se hacen con el corazón, llegan al corazón»

–Volviendo a la obra, ¿cómo está funcionando desde su estreno en el mes de mayo?

–La crítica ha sido unánime desde que se estrenó en el TeatroEspañol. Ha sido maravillosa con nuestro trabajo. A eso se une la respuesta del público, pues a nivel de taquilla está cumpliendo las expectativas con creces porque es una función muy difícil y sin embargo estamos prácticamente llenando los teatros que hemos visitado. De hecho, tengo entendido que la venta de entradas para el Falla van muy bien. Somos de las pocas compañías que tenemos tres funciones en su programación y es muy meritorio. Es una función muy bonita pero complicada de poner sobre las tablas porque es una función de culto.

–¿Qué planes tiene para el futuro?

–Estoy feliz. Ahora haciendo esta obra y tengo el proyecto de hacer con Ernesto Alterio ‘Las criadas de Jean Genet’ y gracias a la televisión muchos jóvenes han venido al teatro, que quizás antes ni se lo habrían planteado y menos para ver una obra de Ionesco. Voy a rodar en octubre un corto muy bonito, con Acnur, en el que hago de refugiado, que me apetece mucho. En definitiva, tengo muchos proyectos interesantes por delante.

–¿Cómo compatibiliza los rodajes de las series televisivas con la función?

–Es muy complicado, sobre todo en la época de los ensayos. De hecho estuve a punto de no estrenar porque eran diez horas de televisión y ocho de teatro. Mentalmente estaba exhausto. Hasta que no encuentras el sentido de lo que quieres hacer en la obra, es una fase complicada. Estuve cinco días sin ir a los ensayos por una bajada de tensión anímica, pero logré salir del bache y estoy muy satisfecho.

–¿Qué espera encontrar estas tres funciones en el Gran TeatroFalla?

–Tengo que confesar que nunca he actuado en el Falla, a pesar de todas las funciones que he hecho, ya que por una u otra circunstancia no ha podido ser. Es por eso que estoy muy ilusionado, ya que Cádiz es una ciudad que me encanta. Acabo de estar ahí un par de veces este verano y cualquiera que me conozca sabe que me gustaría acabar viviendo allí. Por todo ello me emociona mucho estar sobre las tablas de ese teatro.Espero poder tener un debut muy bonito porque para mi va a ser muy emocionante. Me da un poco de miedo porque soy consciente de que el público se va a encontrar algo muy distinto de lo que está acostumbrado a verme en la tele, pero creo que cuando las cosas salen del corazón, llegan al corazón. Me he fijado en la programación del Falla de esta temporada y es de mucha calidad. Eso es fantástico porque es señal de que gusta el teatro.