Fachada de la residencia para invitados de la Casa Blanca
Fachada de la residencia para invitados de la Casa Blanca - ABC

Rajoy le debe a Churchill la mansión en la que se aloja en su visita a Trump

La Blair House es la residencia oficial de los invitados del presidente de EE.UU. Su existencia se debe a las confianzas que se tomaba Winston Churchill en la Casa Blanca

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A Eleanor Roosevelt se le agotó la paciencia una noche en la que Winston Churchill, puro en mano, se colaba en las estancias del presidente en la Casa Blanca a las tres de la mañana para contarle algo a Franklin Delano Roosevelt. Eran los años agitados del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y el primer ministro británico visitaba Washington con frecuencia. Aquella noche la primera dama le paró los pies y le conmino a que esperara hasta el desayuno para retomar la conversación. Hasta entonces, los invitados del presidente de EE.UU. pasaban la primera noche en la Casa Blanca y después se mudaban a un hotel o a una residencia privada para el resto de su visita. Las confianzas que se tomaba Churchill en la Casa Blanca convencieron a los Roosevelt de la necesidad de establecer una casa para invitados.

La elegida fue la Blair House, una mansión construida en 1824 en las inmediaciones de la Casa Blanca, levantada en 1800. Aquí se alojará Mariano Rajoy durante su visita oficial a Donald Trump esta semana. La residencia de invitados ha sido considerada «el hotel más exclusivo del mundo» por la categoría de los mandatarios que han pasado por él: Isabel II de Inglaterra, el emperador Akihito, Charles de Gaulle, Vladimir Putin, Margaret Thatcher o Benjamin Netanyahu son algunos de ellos. En el pasado, aquí también han dormido en los últimos años el rey Juan Carlos o los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar.

La Blair House es en realidad un complejo de cuatro casas. La principal y la de mayor antigüedad es la que da nombre a la residencia. La levantó el médico Joseph Lovell, pero tomó el nombre de Francis Preston Blair, un editor de periódicos y asesor íntimo del presidente Andrew Jackson -uno de los antecesores favoritos de Trump, nada más llegar a la Casa Blanca colgó su retrato en el Despacho Oval-, en cuya familia permaneció la casa hasta que fue adquirida por el Gobierno de EE.UU. en 1942.

Durante el siglo XIX, la Blair House fue un centro de poder en Washington. En primer lugar, porque Francis Blair manejaba el influyente periódico ‘The Globe’. También, porque se celebraron encuentros de importancia histórica. Aquí se cerraron las conversaciones para acabar de definir las fronteras entre EE.UU. y Canadá en 1842. Una reunión en uno de sus salones decidió que el almirante David Farragut liderara el asalto a Nueva Orleans en la Guerra Civil. Farragut era hijo de Jordi Farragut, un menorquín que emigró a América como marino mercante en el Caribe y se alistó en las milicias revolucionarias contra el imperio británico. Durante una estancia de Harry Truman en 1950, mientras se reformaba la Casa Blanca, el entonces presidente de EE.UU. sufrió un intento de asesinato por parte de nacionalistas portorriqueños.

Las estancias que serán la residencia temporal del presidente del Gobierno rezuman historia. El apartamento reservado para los más altos dignatarios está decorado con antigüedades británicas del siglo XVIII, y consta de un vestíbulo, dos dormitorios con vestidores y dos baños. El salón de dibujo Dillon, nombrado en honor del secretario de Estado Douglas Dillon, está empapelado con un estampado chino de 1770. Esta es la sala reservada para las visitas oficiales al mandatario durante su estancia en Washington. Las antigüedades chinas, los retratos de personalidades estadounidenses y recuerdos de la Casa Blanca se esparcen por el resto de la mansión.

Durante la visita de Rajoy, la bandera de España ondeará en la fachada de la Blair House, una cortesía a todos los mandatarios extranjeros que se alojan en ella.