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India prohíbe que se mida en animales cómo irritan la piel y los ojos determinadas sustancias

El Ejecutivo ya prohibió en 2014 que se pudieran probar en animales cosméticos

Los conejos albinos son baratos y dóciles
Los conejos albinos son baratos y dóciles - HSI

India, a través de su Ministerio de Sanidad, ha anunciado la prohibición del denominado test Draize, que se emplea para medir la irritación que ciertas sustancias causan en los ojos y la piel de los animales y extrapolar los datos a los humanos.

«El conejo tiene una córnea más fina que el humano, segrega menos lágrima y su frecuencia de parpadeo también es menor»

El test Draize de irritación ocular, diseñado hace casi cinco décadas por el toxicólogo John J. Draize, de la FDA, agencia estadounidense para la protección de la salud pública, consiste en aplicar directamente sobre los ojos de conejos albinos (que son fáciles de obtener y de manipular por su comportamiento tranquilo y no agresivo) soluciones de distintos productos. A los animales, que permanecen conscientes en todo momento, por lo general, no se les administran analgésicos antes.

Durante los siete dí­as que suele durar la prueba, explican con detalle en la web de la organización Anima Naturalis, los conejos «sufren un extremo dolor, úlceras y hemorragias». Por ello se les inmoviliza, «para evitar que satisfagan su instinto de rascarse y lavarse». Para tal fin, «incluso, se suelen mantener sus ojos abiertos con clips», añaden desde la plataforma animalista. Al final del test se sacrifica a los conejos para evaluar los efectos internos de las sutancias que se han probado.

En el test Draize de irritación cutánea, por su parte, la sustancia se aplica sobre la piel afeitada del animal.

Desde Humane Society International, que ha desarrollado una campaña en India para acabar con este examen en el país, han felicitado al Gobierno, que ya prohibió en 2014 que se pudieran probar cosméticos destinados al consumo humano en animales.

Desde Anima Naturalis apuntan que el test de Draize, dado que la valoración del mismo depende del observador, añade un importante sesgo: «Lo que para un observador puede ser una ligera reacción, para otro puede ser una reacción severa». Además, subrayan desde la organización, «las diferencias en la fisiología del hombre y del conejo imposibilitan trasladar los resultados de uno hacia el otro». Y ponen como ejemplo que «los conejos tienen una córnea más fina, segregan menos lágrima y su frecuencia de parpadeo también es menor».

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