En este momento, los grandes animales del planeta están siendo diezmados: los grandes felinos, elefantes, rinocerontes y ballenas
En este momento, los grandes animales del planeta están siendo diezmados: los grandes felinos, elefantes, rinocerontes y ballenas - DANIEL FIELD

El impacto humano es capaz de cambiar el ritmo evolutivo de forma similar a cuando un asteroide eliminó a los dinosaurios

«Necesitamos empezar a pensar en la conservación no sólo en términos de pérdida de biodiversidad funcional», instan los científicos

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Las actividades humanas podrían cambiar el ritmo de la evolución, de forma similar a cuando un asteroide eliminó a los dinosaurios, dejando a los pájaros modernos como sus únicos descendientes. Esta es la conclusión obtenida por los autores de un nuevo estudio recién publicado en Systematic Biology.

Daniel Field, del Milner Center for Evolution de la Universidad de Bath, sugiere que la extinción masiva inducida por meteoros, conocida como K-Pg, condujo a una aceleración en la tasa de evolución genética entre sus sobrevivientes aviares. Estos supervivientes pueden haber sido mucho más pequeños que sus parientes antes de la extinción.

«Existe una buena evidencia de que las reducciones de tamaño después de extinciones en masa se han producido en muchos grupos de organismos», explica el equipo de investigadores liderado por Field. Los paleontólogos han llamado a este fenómeno el «Efecto Lilliput» (un guiño al cuento «Los viajes de Gulliver»). «Todas las nuevas pruebas que hemos revisado también son consistentes con un efecto Lilliput que afecta a las aves a través de la extinción en masa de K-Pg», aseguran.

«Las aves más pequeñas tienden a tener tasas metabólicas más rápidas y tiempos de generación más cortos», detalla Field. «Nuestra hipótesis es que estos importantes caracteres biológicos, que afectan la tasa de evolución del ADN, pueden haber sido influenciados por el evento K-Pg».

«Las aves pequeñas tienen tasas metabólicas más rápidas y tiempos de generación más cortos»

Los investigadores se interesaron en esta línea de investigación debido al viejo debate de «piedras y relojes». Diferentes estudios suelen reportar discrepancias sustanciales entre las estimaciones de edad para grupos de organismos implicados por el registro fósil y las estimaciones generadas por los relojes moleculares. Los relojes moleculares usan la velocidad a la que cambian las secuencias de ADN para estimar cuándo surgieron nuevas especies, asumiendo una tasa relativamente constante de evolución genética.

Pero si la extinción de K-Pg causó que los relojes moleculares aviares se aceleraran temporalmente, los autores dicen que esto podría explicar al menos parte del desajuste. «Las reducciones de tamaño a través de la extinción K-Pg estarían predichas para hacer exactamente eso», dice Berv.

«La conclusión es que, al acelerar la evolución genética aviar, la extinción en masa de K-Pg puede haber alterado sustancialmente la velocidad del reloj molecular aviar», dice Field. «Procesos similares pueden haber influido en la evolución de muchos grupos a través de este evento de extinción, como plantas, mamíferos y otras formas de vida», añade.

Los autores sugieren que la actividad humana puede incluso conducir a un patrón similar al de Lilliput en el mundo moderno, a medida que más y más animales grandes se extinguen debido a la caza, la destrucción del hábitat y el cambio climático.

«En este momento, los grandes animales del planeta están siendo diezmados: los grandes felinos, elefantes, rinocerontes y ballenas», señalan los investigadores. «Necesitamos empezar a pensar en la conservación no sólo en términos de pérdida de biodiversidad funcional, sino en cómo nuestras acciones afectarán el futuro de la evolución misma».