Furaco
Furaco - REUTERS

Así se rehabilita a un oso pardo silvestre

En España solo existe una instalación de este tipo, localizada en Asturias, y resultará imprescindible, dado el aumento de la población osera y de las actividades relacionadas con el turismo de naturaleza

Actualizado:1234
  1. Educación ambiental

    Furaco
    Furaco - REUTERS

    «Furaco» ha regresado al Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria), donde nació hace 30 años, después de haber pasado los últimos nueve en la comunidad vecina de Asturias. El famoso plantídrado ha formado parte de un ambicioso proyecto de educación ambiental.

    «El oso pardo es una especie en peligro de extinción: hay que concienciar sobre la importancia de su conservación. Su población en la cordillera Cantábrica ha crecido en los últimos tiempos hasta situarse en los 200 ejemplares. Y parte del mérito, en lo que a Asturias se refiere, y en concreto al monte de Proaza, se debe al trabajo de la Fundación Oso de Asturias (FOA), que les explica a los niños, que son el futuro, que estos animales no entrañan un peligro, que no son depredadores. No respetas lo que no conoces», comenta Santiago Borragán, veterinario jefe del Parque.

    En 2008 la FOA inició un programa de cría en cautividad que tenía como protagonistas a las osas «Paca» y «Tola»: dos hermanas que fueron rescatadas de los cazadores furtivos tras quedar huérfanas en 1989.

    La administración asturiana intentó sin éxito reintroducir a la pareja en la naturaleza, por lo que ambas fueron la «excusa» perfecta para construir el cercado original que la FOA erigió en el monte Fernachín, en el límite entre los concejos de Santo Adriano y Proaza -una superficie de monte de más de cuatro hectáreas inaugurada en 1996-. «Paca» y «Tola» se convirtieron, así, en los primeros casos de manejo directo de oso pardo por parte del hombre en la cordillera Cantábrica.

    «El Parque de la Naturaleza de Cabárceno participó en nuestra iniciativa, que se prolongó hasta 2012, cediéndonos a "Furaco". Durante esos cuatro años solo una de las hembras, "Tola", fue capaz de relacionarse con el macho, aunque no llegó a tener descendencia», precisa José Tuñón, director de la FOA.

    Los osos son fértiles hasta los últimos años de vida
    «Dentro de lo compleja que es la reproducción del oso pardo cantábrico -prosigue Tuñón-, el programa nos permitió conocer, por ejemplo, que una hembra de 23 años sin ninguna experiencia maternal previa, como "Tola", puede quedarse preñada; corroborando la información de que los osos son fértiles hasta los últimos años de vida», asegura Tuñón.

    La FOA demandaba, pues, un oso joven -dado que habían planteado una empresa a largo plazo-, que fuera además tranquilo -para evitar que dañara a las osas y las instalaciones- y tuviera un excelente comportamiento reproductivo. «Disponíamos de mucha información sobre "Furaco": era miembro de un proyecto de investigación de la especie en Cabárceno junto con otros 17 sementales. A la FOA le mandamos solo el "currículum", por así decirlo, de tres de ellos. Y al final nos decantamos por "Furaco" porque era el más "guapo" -de cabeza grande y armoniosa-, no era ni agresivo ni impetuoso y las pruebas que se le practicaron demostraron la muy buena calidad de su semen -ya había sido padre de varias hijas en el parque cántabro-», detalla Borragán.

    Furaco junto a Paca y Tola
    Furaco junto a Paca y Tola- EFE

    «Operación bikini»

    A finales del mes pasado se decidió el traslado de «Furaco» desde las instalaciones de la FOA en Asturias hasta Cabárceno. «Furaco» se introdujo de forma voluntaria, siguiendo las indicaciones de quienes participaban en el operativo, en la jaula de transporte, cuenta Borragán, veterinario jefe del Parque de la Naturaleza cántabro. El oso se encontraba físicamente «bien», aunque quizás, en opinión de Borragán, un poco «gordo», como resultado de los «mimos» que ha recibido en Asturias. «Los osos tienden a acumular grasa; más en esta época del año, por eso hemos puesto a dieta al animal, incorporando a su alimentación más fruta y verdura».

    «Furaco» era el mejor candidato: bonito, tranquilo y con un excelente comportamiento reproductivo
    «Furaco», de momento, se halla en período de adaptación; por lo que, pese a que comparte el mismo espacio que Cabárceno dispone para la especie (35 hectáreas -como 90 campos de fútbol-), se encuentra separado del resto de compañeros (unos 71 ejemplares). «Furaco» puede verles y ser visto. De forma que cuando se incorpore definitivamente al grupo habrá entendido que ahora no es el único macho del lugar, como sí ocurría en las instalaciones de la FOA. Ahora habrá otros 30 machos más, y media docena de ellos pueden suponer cierta competencia para él al ser más «fuertes», «jóvenes» y «dominantes», explica Borragán.

  2. Paca, Tola y Molina

    Molina
    Molina - FOA

    Desde los años 90 del siglo pasado, la Fundación Oso de Asturias (FOA) ha colaborado con la administración regional, «en mayor o en menor medida», en los distintos casos de ejemplares huérfanos y heridos que se han registrado en el Principado. El primero de ellos (1989) fue el de «Paca» y «Tola», recuerda José Tuñón, director de la FOA.

    En 2005 las instalaciones que la Fundación gestiona entre las localidades de Santo Adriano y Proaza acogieron a otra hembra de la especie que presentaba muy mala condición física. «Fue asistida por los veterinarios y se liberó al día siguiente en el medio natural. Y a día de hoy todavía habita en los montes de Proaza», se congratula Tuñón.

    La FAO colabora con el Principado de Asturias en la rehabilitación de osos desde los años 90
    En 2013 llegó Molina, también una hembra de oso pardo cantábrico. «Tras su rescate por motivos de salud, pese a reiterados intentos, fue imposible su reintroducción en la naturaleza, por lo que vive en nuestras instalaciones desde el 19 de diciembre de ese año», explica el director de la FOA.

    Inquilinas ilustres

    Así, pues, con el regreso del macho «Furaco» al Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria) nueve años después de su cesión a la FOA, solo tres ejemplares disfrutan de los cercados que la Fundación pensó para el manejo eficiente de la especie por parte del hombre:

    «Paca» destaca por su pelaje marrón claro; «sobre todo en su cabeza», señala Tuñón. Su máximo peso registrado, lógicamente coincidiendo con el inicio de la hibernación, fue 135 kilos. «Es dominante y de comportamiento tranquilo», detalla Tuñón.

    «Tola» es su hermana y sobre su pelaje marrón oscuro puede apreciarse con bastante claridad un antifaz más oscuro en la cara. Su peso varía según la estación del año, pero el máximo conocido es de 178 kilos. Se comporta de forma mucho más «nerviosa» y «desconfiada» que «Paca». Ambas nacieron en 1989 y ocupan las instalaciones de la FOA desde el 26 de mayo de 1996.

    «Molina», por último, es una osa de coloración pardo grisácea clara con patas oscuras y cabeza parda. Posee un collar claro y una mancha redonda oscura bien definida sobre su hombro derecho. El máximo peso conocido para ella es de 103 kilos. Comparte hábitat con «Paca» y «Tola» desde el 19 de diciembre de 2013, año en que nació.

  3. Enriquecimiento ambiental

    Paca
    Paca - FOA

    «En el ámbito cantábrico todavía no existe una instalación idónea para la rehabilitación y liberación de osos. Es por ello que, dada nuestra experiencia y la importante dimensión de las instalaciones que poseemos, desde la Fundación Oso de Asturias (FOA) desarrollamos un proyecto pionero que nos permitirá adaptar parte de nuestros cercados a estas necesidades», comenta su director.

    José Tuñón se refiere, en concreto al programa «Trabajando en el bienestar de los osos pardos cantábricos cautivos», apoyado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que ya ha ejecutado algunas de las medidas contempladas, como es el caso del enriquecimiento ambiental de las instalaciones nuevas, que se construyeron en 2008 y su hectárea se suma a las más de cuatro que ocupa el cercado original de la FOA (1996).

    ¿Qué elementos estructurales han introducido?

    Hemos proporcionado a los osos nuevas zonas de sombra y cobijo, como son las cuevas de piedras. El hecho de construir con piedra en lugar de cemento y/o hormigón posibilita que los animales puedan marcar estas estructuras irregulares, que emplean al mismo tiempo para rascarse. También hemos colocado en horizontal varios troncos grandes de castaño huecos por dentro que poseen una única entrada y el tamaño suficiente para un solo ejemplar.

    Han diseñado zonas de estimulación física y sensorial para los osos.

    Hemos instalado un castillo de piedras con una altura suficiente para que el ejemplar que se suba no vea a otro congénere si éste se coloca al otro lado. Esto ayuda a la convivencia del grupo y reduce el estrés causado por la visibilidad constante entre los individuos.

    ¿Qué otras acciones llevan implementando desde principios de año?

    La mejora de las pautas de alimentación de los osos (estacionalización, variedad y naturalización de la dieta), el seguimiento rutinario del comportamiento de los animales, así como de su condición física, y la asistencia técnica y científica a entidades de investigación y conservación que nos soliciten ayuda.

    ¿Qué queda pendiente de realización?

    La cualificación del personal es fundamental para la rehabilitación del oso
    La instalación de cámaras de vigilancia que permitan controlar a los osos y las instalaciones las 24 horas. También se está impartiendo al personal un curso de formación. La influencia que pueden tener las instalaciones de que se disponga, así como la preparación del personal, unido a las condiciones de cada caso -pues no existe un patrón único-, pueden ser determinantes en el destino final de estos animales.

  4. Perseverar

    Tola
    Tola - FOA

    «El incremento de la población osera en los últimos años, unido al aumento de las actividades relacionadas con la naturaleza hace previsible que puedan crecer los incidentes entre el hombre y el oso. Es por ello que consideramos, dada la carencia de instalaciones para rehabilitar y liberar ejemplares, que instalaciones como las nuestras resultan imprescindibles para estos nuevos retos que plantea la conservación del oso pardo cantábrico en España», insiste José Tuñón, director de la Fundación Oso de Asturias (FOA).

    La FOA se constituyó hace 25 años, en un acto presidido por el entonces Príncipe de Asturias, que además ostenta la Presidencia de Honor de la institución en la actualidad. «Desde esa fecha, el Rey Felipe VI ha sido un agente importante, junto a otras entidades y las diferentes administraciones, en la recuperación del oso pardo cantábrico, cuya población se estima que se ha incrementado hasta situarse en los dos centenares de ejemplares», recuerda Tuñón.

    «Nos encontramos ante un caso de éxito, si bien insuficiente aún para que el oso deje de estar en peligro»

    «Nos encontramos ante un caso de éxito, si bien insuficiente aún para que la especie deje de estar en peligro. Es preciso, por tanto, perseverar en muchas de las medidas adoptadas, instrumentar otras y contar siempre con la colaboración de los habitantes de las comarcas oseras que perciben, de forma creciente, la existencia de este animal como el mejor indicador de una naturaleza excepcional que, aprovechada respetuosamente, supone un activo económico cada vez más importante», prosigue.

    A los más de siete mil estudiantes que participan en sus cursos y los casi veinte mil visitantes que todos los años se acercan hasta la sede de la FOA, se unen las decenas de miles de personas que acuden a las instalaciones donde viven «Paca», «Tola» y «Molina»; osas que, por distintas circunstancias, no han podido ser reintegradas a la naturaleza.