Se prevé que hasta 2030 el número de personas con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años aumente en unos 100 millones
Se prevé que hasta 2030 el número de personas con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años aumente en unos 100 millones - ABC
ÁFRICA Y ASIA

Los jóvenes que quieran escapar de la pobreza no tienen por qué abandonar las zonas rurales

Según la FAO, éstas son clave para el desarrollo económico de los países en vías de desarrollo si se siguen tres líneas de acción muy concretas

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Millones de jóvenes de los países en desarrollo, preparados para incorporarse al mercado laboral en las próximas décadas, no deberían tener que marcharse de las zonas rurales para escapar de la pobreza, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En realidad, las áreas rurales encierran un gran potencial de crecimiento económico vinculado a la producción alimentaria y a los sectores relacionados, tal y como destaca el informe «El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2017», publicado recientemente por la FAO. Dado que la mayoría de las personas pobres y que pasan hambre vive en estas zonas, lograr la Agenda 2030 para el desarrollo dependerá de aprovechar este potencial que habitualmente se desdeña, añade el documento.

Para ello, opina la FAO, será necesario superar una compleja combinación de baja productividad en la agricultura de subsistencia, limitaciones para la industrialización en muchos lugares y el rápido crecimiento demográfico y de la urbanización. Todos estos obstáculos suponen un desafío para la capacidad de los países en desarrollo para alimentar y dar trabajo a sus ciudadanos.

Conectar las zonas rurales y urbanas

Se prevé que hasta el año 2030, el número de personas con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años aumente en unos 100 millones, hasta alcanzar los 1.300 millones. Casi todo este incremento tendrá lugar en África subsahariana, principalmente en zonas rurales.

Sin embargo, en muchos países en desarrollo -sobre todo en Asia meridional y África subsahariana-, el crecimiento de los sectores industriales y de servicios se ha quedado rezagado, y éstos serán incapaces de absorber a los numerosos nuevos demandantes de empleo que van a incorporarse al mercado laboral.

Por tanto, los habitantes de las zonas rurales que se trasladen a las ciudades correrán probablemente un mayor riesgo de sumarse a la población urbana pobre, en lugar de hallar un camino para salir de la pobreza. Otros tendrán que buscar empleo en otros lugares, generando migración estacional o permanente.

La FAO insta a construir sistemas alimentarios pujantes en África y Asia

Por este motivo, la FAO estima que el apoyo normativo y la inversión en zonas rurales para construir sistemas alimentarios pujantes y ayudar a las agroindustrias que están bien conectadas con las zonas urbanas -especialmente con las pequeñas y medianas ciudades-, creará empleo y permitirá que un mayor número de personas se quede y prospere en el medio rural.

Las economías rurales transformadas no serán necesariamente una panacea que solucione todas las causas que llevan a la gente a marcharse, pero generarán empleos muy necesarios y contribuirán a que la migración sea más bien una alternativa y no una necesidad, matiza el director general de la FAO, Graziano da Silva.