Natural - Cambio

El cambio climático también modifica el código genético de los seres vivos

Afectando a las redes de alimentación y generando aún mayores alteraciones a las que tienen que adaptarse las especies

Ejemplar de correlimos gordo
Ejemplar de correlimos gordo - DickDaniels-carolinabirds.org | SEO

El calentamiento del planeta, producido por el ser humano, ha desencadenado un mecanismo global de alternaciones en ecosistemas y en especies que, incluso, está generando cambios genéticos, explican desde SEO/BirdLife.

Tales modificaciones afectan a las redes de alimentación y generan aún mayores cambios y adaptaciones entre los seres vivos, puntualizan desde la organización.

«Lo significativo del estudio es que, junto a los cambios fácilmente observables, como la floración de una planta como consecuencia de una primavera adelantada, se está produciendo una silenciosa modificación de la configuración genética de los seres vivos», subrayan desde SEO.

En concreto, la investigación, liderada por la Universidad de Florida y publicada en la revista científica Science, muestra que un 80% de los 94 procesos ecológicos que forman la base para los ecosistemas marinos, de agua dulce y terrestres saludables ya muestran signos de estrés y respuesta al cambio climático.

«Ahora tenemos evidencia de que con solo 1ºC de calentamiento global, ya se están haciendo sentir grandes impactos en los sistemas naturales», afirma Brett Scheffers, autor principal. «Los genes están cambiando la fisiología de las especies y características físicas como el tamaño corporal están modificándose. Las especies se están moviendo y observamos claros signos de ecosistemas enteros bajo estrés, todos ellos en respuesta a los cambios en el clima en tierra o en mar», añade.

B. Scheffers: «Observamos claros signos de ecosistemas enteros bajo estrés»

Entre los datos que aporta el análisis destacan los casos de algunas especies de salamandras, que han reducido su tamaño alrededor de un 8% durante los últimos 50 años. Un cambio similar en seres humanos, equivaldría a una reducción de tamaño de 15 centímetros. Durante el mismo periodo, tres especies de aves paseriformes del noreste de Estados Unidos han disminuido la envergadura de las alas en un 4%.

Los correlimos gordos, un ave límicola que se reproduce en el Ártico, tienen descendientes más pequeños, con picos más cortos, lo que afecta a sus perspectivas de crecimiento. Lo contrario les está sucediendo a algunos mamíferos en aguas más frías, donde un clima más templado significa más comida. Por ello, la marta americana y la marmota de vientre amarillo están aumentando su tamaño.

De la misma manera, el melanismo –el exceso de pigmentación oscura que se observa en panteras negras o en cuervos- está decreciendo, ya que no favorece la necesaria termorregulación de los animales, que han de enfrentarse a climas más cálidos.

Por último, especies cuya determinación sexual se ve afectada por las temperaturas están teniendo cambios en el ratio sexual de sus poblaciones. Así, algunas especies de lagartos están incrementando la creación de machos, mientras ciertas especies de tortugas producen más hembras.

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