La minería ilegal se ha convertido en la mayor amenaza para la Amazonia peruana, denuncia WWF
La minería ilegal se ha convertido en la mayor amenaza para la Amazonia peruana, denuncia WWF - André Bärtschi |WWF
PERÚ

Recuperando los suelos degradados por la minería en Madre de Dios, la selva más biodiversa del mundo

Un proyecto internacional plantará 155.000 árboles en las zonas más afectadas en 2018

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Distintas organizaciones internacionales se han unido para restaurar los paisajes degradados por la minería ilegal e informal realizada durante años en Madre de Dios, la región más perjudicada por esta actividad en Perú.

La iniciativa se puso en marcha en 2015 y se fijó como meta inicial recuperar alrededor de 42 hectáreas, las ubicadas en los distritos más afectados por la minería artesanal en Madre de Dios. Sin embargo, este año ampliará su objetivo en 140 hectáreas más, a través de la reforestación con más de 155.000 árboles que se organizará en el distrito de Inambari y la provincia de Manu.

Solo en la región de Madre de Dios se contabilizan, aproximadamente, 342 mil hectáreas deforestadas. Y la cifra se incrementa a un ritmo de, al menos, 10 mil hectáreas anuales, denuncia WWF. A nivel nacional, en toda la Amazonia peruana, la situación no es mejor: alrededor de 123 mil hectáreas se deforestan cada año, prosiguen desde la organización, implicada en el citado proyecto junto a Wake Forest University, el Centro de Innovación Científica Amazónica y Usaid.

«La ciencia ha sido el punto de partida para poder abordar un problema tan complejo. Gracias a la investigación y la experimentación hemos dado con la producción de los plantones más eficientes, y a partir del uso de información geoespacial hemos determinado los terrenos más apropiados para la recuperación», afirma Nelson Gutiérrez, líder científico de la iniciativa en WWF Perú.

«Si bien 182 hectáreas recuperadas parecen pocas, cuando se las inserta en un enfoque de recuperación de paisajes y conectividad, su impacto se magnifica exponencialmente. A partir de este proyecto podríamos conectar cientos de miles de hectáreas en la selva más biodiversa del mundo», continúa Gutiérrez.

«Estamos empleando cientos de cámaras trampa para monitorear el comportamiento de fauna silvestre. Y constantemente nos sorprendemos con la densidad y diversidad de especies detectadas; incluso en áreas con presencia humana donde antes hubo serios impactos, pero dónde hoy, por suerte, esas actividades se realizan de manera sostenible y responsable», concluye Gutiérrez.