Medusa
Medusa - OCEANA

Es posible la detección temprana de alertas de bioseguridad con una botella

La Universidad de Oviedo ha utilizado ADN ambiental presente en el agua de mar contenido en distintas botellas que han situado en puertos y estuarios para identificar especies invasoras

Actualizado:

La Universidad de Oviedo y el Observatorio Marino de Asturias (OMA), a través del grupo de investigación ARENA, han logrado utilizar ADN ambiental, obtenido simplemente de botellas de agua de mar, para detectar especies invasoras.

Los dos estudios realizados, que han visto la luz en las revistas científicas PLOS One y Journal for Nature Conservation, se han llevado a cabo en ocho puertos asturianos y en dos estuarios, respectivamente.

El establecimiento de «monitoreos» para detectar especies exóticas resulta de gran relevancia por motivos de bioseguridad y para la protección de la biodiversidad marina de las invasiones biológicas, subraya el equipo de científicos. «Aunque ya existen diversas metodologías para inventariar los organismos marinos, estas se basan principalmente en muestreos extensivos y laboriosos, incluyendo la necesidad de identificaciones morfológicas por parte de expertos», prosiguen. «De ahí la importancia del sencillo protocolo desarrollado por la Universidad de Oviedo», aseguran.

En este estudio se ha empleado una metodología de muestreo de ADN ambiental «extremadamente» simplificada, reconocen los autores, a partir de tres botellas de un litro de agua por puerto o estuario, seguido de la secuenciación masiva e identificación de especies basada en ADN, lo que se conoce como «metabarcoding».

Con este esfuerzo mínimo de muestreo, se identificaron tres invertebrados invasores: el balano Austrominius modestus en Áviles, así como el gusano tubícola Ficopomatus enigmaticus y el poliqueto Polydora triglanda en Llanes. De la misma forma, en los estuarios de Villaviciosa y Eo se detectó otro invasor, la lapa zapatilla Crepidula fornicata.

Estas especies habían sido encontradas en los mismos sitios en muestreos previos con técnicas clásicas, como la identificación visual y taxonómica y la confirmación a través de la identificación genética de individuos, aclaran los expertos. Esto «confirma la eficacia del nuevo protocolo, que además tiene un coste inferior», subrayan. Por ello, los investigadores concluyen que el «metabarcoding» supone una opción «real» para las alertas tempranas en bioseguridad.