Los científicos han examiando 174 proyectos de conservación que afectan a 82 de las 527 especies españolas
Los científicos han examiando 174 proyectos de conservación que afectan a 82 de las 527 especies españolas

La popularidad de algunas especies provoca errores estratégicos en las políticas de conservación

Hay especies poco amenazadas con proyectos de reintroducción y otras, cuya situación es muy alarmante, a las que no se dedican apenas esfuerzos, advierte el CSIC

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El efecto de la popularidad de las especies a la hora de desarrollar programas de reintroducción está generando errores estratégicos graves en los programas de conservación, apunta el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) en una nota. «Hay especies poco amenazadas con proyectos de reintroducción y otras, cuya situación es muy alarmante, a las que no se dedican apenas esfuerzos debido, en parte, a su falta de popularidad», advierten desde el MNCN y la Estación Biológica de Doñana, ambos centros del CSIC, que, junto a otras instituciones, han examinado 174 proyectos que afectan a 82 de las 527 especies españolas.

En su estudio, los investigadores analizan cómo encajan en las estrategias de conservación las razones técnicas y sociales que llevan a iniciar un proyecto de conservación. «La popularidad de una especie puede ser útil para apoyar proyectos para especies muy amenazadas, es lo que ocurre cuando hay sinergia entre la amenaza que sufre la especie y su popularidad, pero cuando los efectos de la popularidad son independientes al grado real de amenaza se produce un fallo estratégico y se termina dedicando esfuerzos desproporcionados a especies no amenazadas o esfuerzos escasos a especies poco conocidas», explica el investigador del MNCN Mario Díaz.

Para medir el grado de conocimiento o notoriedad de cada especie se han empleado tres indicadores: el tamaño corporal, pues las especies mayores tienden a ser más conocidas; el número de veces que se obtenía el nombre de la especie, científico o común, en dos buscadores distintos de Internet; y el grado de amenaza, recabado a partir de las listas de especies amenazadas elaboradas por los organismos nacionales e internacionales, así como consultando la ley española que regula la protección de la biodiversidad.

Éxitos y fracasos de la conservación

Cuando existe correlación entre la popularidad de la especie y su grado real de amenaza, mejora el funcionamiento del proyecto. Es el caso del lince ibérico (Lynx pardina) o el ibis eremita (Geronticus eremita).

La ausencia de popularidad explica en parte, en cambio, por qué no se trabaja con especies muy amenazadas pero apenas conocidas, como las lagartijas endémicas de montaña del género Iberolacerta o las especies de pequeños peces de río de los géneros Anaecypris, Squalius o Cottus.

El último escenario se da con especies como el búho real (Bubo bubo), la nutria (Lutra lutra) o el camaleón (Chamaeleo chamaeleon), especies muy populares pero poco amenazadas, cuyas poblaciones se ven reforzadas con proyectos de reintroducción no tan necesarios.

«Existen otros factores, como las cuestiones técnicas o la disponibilidad de fondos, que también influyen y determinan la viabilidad de un proyecto. Lo más preocupante es que popularidad y grado de amenaza tienen influencias independientes y de la misma magnitud. Este hecho implica una alta proporción de errores estratégicos», subraya Díaz.

«Para evitar estos fallos hay que separar claramente las reintroducciones dirigidas a recuperar poblaciones salvajes de las que tienen fines sociales o educativos. Asimismo, es necesario aplicar criterios que evalúen objetivamente la necesidad y viabilidad potencial de los proyectos antes de iniciarlos. Así se dirigirían los escasos recursos para la conservación a la biodiversidad amenazada de modo más eficaz», concluye el experto.