Un grupo de pequeños elefantes juguetea para solaz de los visitantes del David Sheldrick Wildlife Trust (Nairobi)
Un grupo de pequeños elefantes juguetea para solaz de los visitantes del David Sheldrick Wildlife Trust (Nairobi) - MIGUEL ÁNGEL BARROSO
KENIA

Un orfanato para la esperanza

El David Sheldrick Wildlife Trust, en Nairobi, sirve de refugio a crías de elefante perdidas, huérfanas o abandonadas que luego son devueltas a la naturaleza

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«Nombre: Esampu. Fecha de nacimiento: primeros de febrero de 2016. Sexo: hembra. Lugar de localización: ecosistema de Chyulu/Amboseli. Esampu ha sido una revelación. Dueña de un talante animoso, se ha integrado en el criadero rápidamente. Esampu fue atendida por los guardabosques de Big Life, avisados sobre su estado de abandono por miembros de la servicial comunidad de Narraengolo. Posteriormente, el equipo de rescate del David Sheldrick Wildlife Trust (DSWT) se hizo cargo de la joven elefanta, que se hallaba deshidratada y muy demacrada, obviamente por haber permanecido sin su madre varios días. Se le proporcionó leche antes de ser introducida en el avión con destino a Nairobi, donde fue alojada en un cálido establo dotado de suave heno y una manta colgante. Exhausta, cayó al instante en un sueño profundo. Sorprendentemente para un ejemplar tan joven, pronto empezó a alimentarse de verdes, por lo que no se descarta que hubiera sobrevivido sola consumiendo vegetación. Renovadas sus fuerzas y confortada por la presencia de los otros elefantes y de sus solícitos guardianes, fue capaz de unirse a la manada de bebés, fuera en el bosque, junto con Tamiyoi y Pare, sus congéneres y recientes amigos. Su condición mejoró de manera notable y esta cría, apodada la elefantita feliz, ama a su nueva familia elefantina y humana. Las razones de su abandono, hasta el día de hoy, siguen siendo inciertas». (Extraído del fichero de los huérfanos de elefante criados desde la infancia por el DSWT).

El Fideicomiso de Vida Silvestre de David Sheldrick (DSWT, sus siglas en inglés) constituye una de las organizaciones pioneras en la conservación y protección de dicha vida silvestre y de su hábitat en África Oriental. Desarrolla su actividad, de modo preferente y esencial, a través de su Orphan’s Project, el programa de rescate y rehabilitación de crías de elefante y de rinoceronte más exitoso del mundo. Hasta la fecha ha dado acogida y tratado con fortuna a más de 150 tiernos retoños de proboscidio abandonados, enfermos o, más a menudo, huérfanos porque su madre y su familia han sido aniquiladas en aras del ominoso comercio de marfil.

Comprometidos con África

La historia del DSWT hunde sus raíces en la de un matrimonio profundamente comprometido con África en labores conservacionistas. Todo empezó en 1977, cuando la doctora Dame Daphne Sheldrick formó el Fideicomiso en honor a su difunto marido, David Leslie William Sheldrick (1919-1977), célebre y proficiente naturalista, fundador en 1948 del parque nacional de Tsavo Oriental, uno de los primeros y, en la actualidad, el más grande y más importante de todos los keniatas. Hasta entonces Tsavo era una tierra desconocida e inhospitalaria. David se instaló en ella como guarda, trabajando de manera inquebrantable durante casi tres décadas. «David iba adelantado a su época», sostiene Daphne. «Fue el primero en estudiar el patrón de movimiento de los rebaños de elefantes y en comenzar a clasificar las plantas que les servían de alimento, mucho antes de que cualquier científico hubiera pensado siquiera en estudiar a estos paquidermos».

Fue el primero en estudiar el patrón de movimiento de los rebaños de elefantes

Durante los dos primeros años en Tsavo, Sheldrick siguió a pie las sendas de los elefantes, solo para descubrir que la caza furtiva ya era una amenaza muy seria. «Mi marido fue la primera persona en rescatar y criar con biberones a los animales huérfanos», insiste Daphne, «incluyendo a los rinocerontes negros y a la mayoría de las especies de antílopes. David siempre insistió en que cualquier animal salvaje huérfano debe, en última instancia, ser puesto en libertad. En su laboratorio privado llevó a cabo diversidad de experimentos destinados a obtener una visión íntima de las complejidades de la naturaleza. En aquella época, su conocimiento de la fauna, la flora, las aves y los insectos de su parque era incomparable».

Cuando David Sheldrick llegó por primera vez a Tsavo tenía 28 años. No existía un solo camino o edificio. Otros 28 después dejó Tsavo Este totalmente desarrollado con una infraestructura inigualada en cualquier parte de África Oriental. Durante este período se construyeron 1.000 kilómetros de carreteras para vehículos todo terreno, 1.500 de calzadas administrativas y 300 de pistas para la lucha contra las incursiones de los furtivos, además de presas, pasarelas, oficinas centrales, talleres y cinco entradas al parque. Asimismo, se instalaron molinos de viento y se perforaron varios pozos para aliviar las duras sequías estacionales. A finales de 1976, Sheldrick fue transferido a la cabeza de la Unidad de Planificación para todas las Áreas de Vida Silvestre de Kenia, con sede en Nairobi. Tristemente, murió seis meses después, pero el enorme prestigio del Modelo Tsavo, su obra y su legado, permanece incólume.

Escepticismo vencido

Con una autobiografía y cuatro libros publicados, artículos, conferencias y apariciones en televisión, su esposa Daphne, aclamada hoy como una autoridad internacional en la crianza de criaturas salvajes, enfrentó durante años a parte del estamento científico, cuyo escepticismo -con frecuencia envuelto en sarcasmos- acerca de la emoción en el aire que mucha gente afirmaba sentir alrededor de los proboscideos y también de los rumores de que éstos podían comunicarse a distancias de kilómetros, era patente. Hasta que se demostró que los llamamientos infrasónicos -a frecuencias menores de 20 hertzios- eran responsables de ambos fenómenos.

Si no se les amamanta, las crías menores de dos años pueden morir en 24 horas

Nacida en Kenia en 1934, la doctora Sheldrick creció entre animales, tanto domésticos como salvajes. Su contacto y su experiencia con la vida silvestre abarcan su existencia entera. Sentado esto, la clave de su triunfo reside en un profundo conocimiento del comportamiento de las distintas especies y de la psique animal. Y, por descontado, en un componente esencial: su empatía honda y sincera con las criaturas a las que cuida y protege. Los bebés rescatados llegan al vivero de Nairobi gravemente traumatizados por los acontecimientos que han causado la separación o la pérdida de su madre y su familia. Entran en un período de persistente melancolía, que puede durar meses. Durante tal período crítico la supervivencia cuelga de un hilo y no todos los malparados elefantitos hacen el esfuerzo de intentar vivir. Mediante el procedimiento de ensayo y error, Daphne tardó varios lustros en perfeccionar la fórmula láctea ideada por su marido para amamantarlos, una receta primordial para tener éxito con las crías menores de dos años, sin la cual pueden morir en 24 horas.

Animales táctiles y sociales

Poco a poco, los recién llegados se instalan en una rutina de ingesta cada tres horas, tanto de día como de noche, la cual involucra a una familia humana que reemplaza a la suya natural: los guardianes del Fideicomiso. Éstos los atienden de continuo, trabajando en turnos rotatorios para evitar que cualquiera de los tiernos proboscideos, emocionalmente frágiles, se vuelva demasiado apegado a una persona y languidezca cuando ésta disfruta de tiempo libre. «Los elefantes son animales táctiles y altamente sociales», se explica Julius Letoiya, de la tribu samburu, 33 abriles y guardia en el Fideicomiso desde el año 2000, «por lo que siempre estamos en contacto físico con los bebés, tanto como sea posible, hablando con ellos y demostrando afecto sincero y genuino, al igual que lo haría su propia familia. Eso sí: necesitamos armarnos de paciencia, sobre todo para conseguir que succionen la leche de los biberones».

La parte que más entusiasmos despierta entre el público asistente a la función diaria ofrecida por el orfanato es -¡cómo no!- la de los juegos. Altamente inteligentes, con una extraordinaria capacidad para el recuerdo, los bebés elefantes, como los humanos, precisan estimulación y distracciones. Es una eutrapelia verlos correteando tras una pelota, retozando en el barro de las charcas, persiguiéndose entre sí y, como remate, engullendo la leche de los enormes biberones que les traen sus guardianes alimentadores.

Los elefantes se alimentan y dan baños de barro cada mañana
Los elefantes se alimentan y dan baños de barro cada mañana- MAB

Tras la plena recuperación física y psíquica de los huérfanos, la prioridad del DSWT consiste en su reinserción efectiva en las manadas salvajes. Mayormente son transferidos a Voi, la unidad de rehabilitación original montada por David Sheldrick durante su estancia como guarda en el parque nacional del este de Tsavo, un entorno magnífico cuyos 12.000 km² contienen una población numéricamente aproximada de elefantes, la mayor de las existentes en Kenia. Este es el único parque del país que ofrece a los proboscideos el espacio que necesitan tan desesperadamente para tener una calidad de vida aceptable. Y, transcurrido el tiempo necesario, se pone justo y merecido énfasis en aquellos que nacen sanos de progenitores que fueron atendidos en el orfanato.

En 2006, la reina Isabel II nombró a Daphne Sheldrick Dama Comandante de la Muy Excelente Orden del Imperio Británico, el primer título de tal rango otorgado en Kenia desde su independencia en 1963.