Natural - Biodiversidad

Océanos: ¿una bomba de relojería tóxica?

Los plásticos ya son parte del ecosistema marino. Se desconoce en qué cantidad están presentes y sus posibles efectos en la salud humana

Al menos 170 especies marinas ingieren restos antrópicos
Al menos 170 especies marinas ingieren restos antrópicos - GREENPEACE

Se dispersan con facilidad y son muy persistentes en el medio ambiente. Hablamos de los plásticos, que suponen una amenaza para aves, peces y mamíferos marinos. Tan peligrosos son los de gran tamaño como los más pequeños. De hecho, los últimos estudios publicados se están centrando, sobre todo, en los microplásticos. Se ha comprobado que su efecto negativo es superior: pueden ser ingeridos por un mayor número de organismos. Pero las consecuencias perjudiciales de los macro y microplásticos no solo se evidencian sobre la fauna. Sectores económicos como la pesca o el turístico también se están resintiendo. Por no mencionar que la Unión Europea gasta 630 millones de euros anuales en la limpieza de playas y zonas costeras.

Resulta imposible saber con exactitud la cantidad de plásticos presentes en los océanos. En 2014, por ejemplo, se estimó que éstos albergaban alrededor de 5,25 billones de fragmentos de plástico (unas 268.940 toneladas). Se trató, además, de un cálculo que no incluía los trozos presentes en el fondo marino o en las playas. Un año después, sin embargo, otro grupo de expertos señaló una cifra más alta: en torno a los 50 billones de fragmentos plásticos.

En menos de un siglo los residuos plásticos han pasado a convertirse en parte del ecosistema marino del mar Mediterráneo. Así lo aseguraba recientemente un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas tras analizar las muestras tomadas durante varios viajes realizados en 2011 y 2013 dentro del proyecto NIXE II.

El Instituto Español de Oceanografía, por su parte, también alertaba a finales del mes pasado de la detección de plásticos en los estómagos de varias especies comerciales de peces capturados a lo largo de toda la costa peninsular y Baleares, como la merluza o la pintarroja. «No existen evidencias de efectos negativos en la salud humana, pero sería conveniente estudiarlo», puntualiza Juan Bellas, autor del artículo.

Unos 8 millones de toneladas de plástico entran en nuestros mares cada año y se están incorporando a la cadena trófica

«Los océanos se están convirtiendo en el vertedero del plástico que inunda la sociedad actual de cualquier país del mundo. Unos 8 millones de toneladas de plástico entran en nuestros mares cada año, y ya sea en forma de microesferas o de envases, la ciencia nos dice que se están incorporando a la cadena trófica. Es un bomba de relojería tóxica», ha declarado Elvira Jiménez, responsable de océanos de Greenpeace.

Reutilización y reciclaje

Su bajo precio y sus características de flexibilidad, ligereza y durabilidad han contribuido a que el plástico se haya convertido en un elemento omnipresente en nuestras vidas. Podemos hallarlo en multitud de utensilios y objetos, así como en el textil de la ropa o en materiales de construcción. Muchos productos de los que se adquieren en la actualidad se fabrican para un solo uso, lo que genera grandes montañas de residuos, explican desde Greenpeace. «China es el principal productor de plásticos, seguido de Europa y Estados Unidos. Y dentro de Europa más de dos tercios de la demanda se concentra en cinco países: Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y España», detalla Julio Barea, responsable de la campaña «Mejor sin plástico» de la organización. Reino Unido y Francia, casualmente, han sido de los últimos en sumarse a la denominada «guerra contra el plástico». Dentro de cuatro años será imposible comprar vasos, platos y cubertería de plástico en las tiendas galas. Reino Unido, por su parte, ha anunciado que a partir del 1 de enero de 2017 no permitirá la comercialización de los cosméticos que contengan microesferas de plástico.

España es uno de los cinco países europeos que más plásticos demanda

Desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) en funciones aseguran que se «está fomentando la participación, formación y sensibilización de todos los implicados en la protección de los océanos (administraciones, comunidad científica, sector pesquero, ciudadanos) «con el objetivo de avanzar juntos en la prevención y limpieza de basuras en el mar».

Desde Greenpeace insisten en que la mejor respuesta sería «cumplir la normativa vigente: establecer las medidas necesarias para implantar la Directiva Europea sobre las bolsas de plástico de un solo uso para noviembre de 2016. Y poner en el mercado productos con una clara orientación a la reutilización y el reciclaje».

En opinión de Vanessa Salvo, coordinadora de la oficina española de la Fundación Surfrider Europa, «falta una legislación restrictiva en el marco de la producción y el embalaje de los productos. Las administraciones deberían promover la eficiencia a través del ecodiseño y la innovación». Salvo no se olvida de la educación ambiental: «Hay que aprender a reciclar correctamente y a no eliminar los artículos que adquirimos a través del inodoro», aconseja.

Una vez en el mar, los plásticos no desaparecen. Depende del tipo de plástico, pero los tiempos estimados de degradación oscilan desde los seis meses de un globo hasta los 600 años de un hilo de pesca. «Es como si Cervantes hubiera dejado una botella de plástico y nos la encontrásemos hoy. Pero no es una antigüedad de museo, es basura», subraya Jiménez.

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