Más de veinte organizaciones han solicitado al Principado de Asturias la suspensión de cualquier batida contra el lobo
Más de veinte organizaciones han solicitado al Principado de Asturias la suspensión de cualquier batida contra el lobo - FAPAS

Más de veinte organizaciones piden el fin de las batidas al lobo

WWF denuncia que el Principado de Asturias ha autorizado la «caza indiscriminada e ilegal» de la especie «en un tercio de su territorio»

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Más de veinte organizaciones han solicitado a la Consejería de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente del Gobierno del Principado de Asturias la suspensión de cualquier batida contra el lobo, «por ser contraria a la legislación vigente», explica en una nota una de ellas, SEO/BirdLife.

Otra de las firmantes, WWF, comunicaba a finales de septiembre a través de su web que el Gobierno del Principado de Asturias había firmado la autorización definitiva para que comenzaran las primeras batidas con cazadores para eliminar la presencia del lobo «en un tercio del territorio asturiano», según había podido averiguar dicha organización.

Tal y como explican desde WWF, las primeras batidas estaban previstas para el 15 de septiembre; sin embargo, la firma administrativa para ponerlas en marcha llegó con dos semanas de retraso. La organización infiere que la demora se ha producido como consecuencia de «la gran incertidumbre legal que rodea a esta injustificada medida». Por ello, y junto a otras ONG, han denunciado públicamente la «falta de transparencia con la que el gobierno asturiano pretende llevar a cabo la caza indiscriminada de una especie protegida».

«Podrán matarse lobos sin límite de cupo, sin distinción de sexo o edad y sin seguimiento científico»

«En caso de que las batidas den comienzo -advierte WWF- denunciaremos los hechos ante la Comisión Europea y solicitaremos una investigación sobre el uso de fondos comunitarios destinados a la ganadería en las zonas dónde se pretenden aplicar esta medida, para conocer qué acciones se han puesto en marcha para garantizar la coexistencia con el lobo y para la prevención de daños».

La organización asegura que las batidas no tendrán límite de cupo: «Los cazadores podrán matar tantos lobos como puedan sin distinción de sexo o edad y sin ningún seguimiento científico». Añade, además, que el Gobierno del Principado de Asturias también permitirá que se maten lobos en las batidas de jabalí, incrementando, en su opinión, «aún más el caos y descontrol en la persecución de la especie».

Valor ecológico

SEO/BirdLife, por su parte, recuerda que el lobo no se considera una especie cinegética en Asturias, por lo que el Principado, a su juicio, debería ajustarse a su Reglamento de Caza, donde su artículo 5 estipula que «la caza sólo podrá realizarse sobre las especies, subespecies o poblaciones de fauna silvestre, incluidas en el Anexo I de dicha norma, o que se declaren posteriormente objeto de caza». Así como que solo «excepcionalmente, se podrá autorizar la caza sobre especies no declaradas como cinegéticas cuando esté justificado por razón de daños o de índole biológica». A tenor de este artículo y «dado que el Gobierno asturiano reconoce que los daños causados por lobos a la ganadería han disminuido significativamente en los últimos años», SEO/BirdLife estima que «no se puede aplicar la excepcionalidad prevista en el reglamento de caza».

El lobo no está en la lista de especies amenazadas y exige una gestión coordinada de las CC.AA.

«Las cifras de daños que da la Consejería de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente del Gobierno del Principado de Asturias son terribles; casi un millón de indemnizaciones al año, entre 230 ejemplares con una vida media de ocho años, supone que cada uno genera entre 20.000 y 30.000 euros en daños», calculó el catedrático de Derecho Administrativo Fernando López, que ayer imapartió en Gijón la conferencia «Entre el lobo feroz y el lobo noble», tal y como recoge El Comercio. López señaló que la tensión entre quienes ven al animal como un depredador a combatir y los que apelan a su valor ecológico se reproduce en todas partes. «En medio está la administración, que ha perdido credibilidad; ya hasta sus números se discuten», indicó.

Hoy el lobo «no está en la lista de especies amenazadas y la situación exige una gestión coordinada de las comunidades autónomas, no puede ser que cada una tenga distintos planes». Además de armonización, el catedrático propuso gestionar los daños «con un fondo de responsabilidad en el que participen los ganaderos». El especialista abogó por sentar a ecologistas y ganaderos en la misma mesa «para que se reconozcan y vean que ambos tienen que ceder».

Ejemplares solitarios

Durante 2016, y entre los meses de mayo a diciembre, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) llevó a cabo un estudio de determinación de presencia de lobo por impactos fotográfico en el área central de Asturias, en zonas de montaña ubicadas entre los 1.500 y 500 metros de altitud en los concejos de Teverga y Somiedo, determinando cuántos lobos pasan en un momento y de manera conjunta por delante de una cámara fotográfica instalada en zonas de hábitat de lobo con presencia permanente durante todo el año. En total se instalaron 10 estaciones de trampeo fotográfico distribuidas sobre una superficie de 20.000 hectáreas.

Los datos se dieron a conocer recientemente; demostrando que la población de este depredador se encuentra en una situación crítica familiar, apuntan los autores. De los 56 impactos fotográficos de lobo en 2016, en 45 de ellos las cámaras fotografiaron un solo ejemplar y en un solo impacto, las cámaras fotografiaron cuatro ejemplares juntos de lobo, por ejemplo.

El resultado contrasta, en opinión de Fapas, con los datos de otros estudios que establecen una media de cuatro a seis lobos por grupo familiar en la cordillera Cantábrica. Sin embargo, «los datos que se dan a la sociedad asturiana, plantean que cada grupo familiar de lobos que habita en Asturias, está compuesto por unos 10 ejemplares».

La población de lobo se encuentra en una situación crítica familiar en Asturias

«La falta de estructura social de los lobos en áreas de alta montaña, fruto de la gestión caótica que se ha llevado con la población del lobo en Asturias durante los últimos seis años, ha obligado a la población lobuna a estructurarse sobre mínimos poblacionales (ejemplares solitarios o como mucho en grupo de dos con hembras desperdigadas sobre territorios) que buscan sobrevivir matando exclusivamente ganado doméstico», explican desde el Fapas.