Natural - Biodiversidad

Más de 700 primates y felinos de Europa esperan ser rehabilitados en Alicante

Un centenar ya ha conseguido plaza en este centro de rescate situado en Villena, el mayor al sur del continente. Muchos llegan tras su decomiso en operaciones de tráfico ilegal o por su uso en circos, por ejemplo

Los animales permanecen durante tres años en el centro
Los animales permanecen durante tres años en el centro - AAP PRIMADOMUS

Un total de 731 primates y grandes felinos procedentes del contrabando y la tenencia ilegal de toda Europa están en la lista de espera para su rehabilitación en el mayor centro de rescate de animales exóticos del sur del continente, situado en Villena (Alicante).

Aguardan para entrar a este centro de la Fundación internacional AAP Primadomus 443 primates, 66 felinos (48 de ellos «grandes felinos») y 222 mamíferos exóticos de otro tipo, ha desvelado en una entrevista a Efe la directora del recinto, Pilar Jornet.

A lo largo de 20 hectáreas en la sierra de Salinas (entre Alicante, Murcia y Albacete), el centro acogió ayer a más de cien primates y dieciséis grandes felinos, muchos tras su decomiso en operaciones de tráfico ilegal, tenencia ilícita privada, uso en circos, publicidad, fotografía ambulante o por estar en zoológicos sin condiciones.

El objetivo es la rehabilitación integral para, tras una permanencia media de tres años, su reubicación en un centro con medios adecuados con el fin de que su espacio sea ocupado por otros.

El recinto de Villena, el segundo de AAP Primadomus junto a otro en Holanda, fue el primero español reconocido por CITES (Comercio Internacional de Especies Amenazadas) y fue avalado en 2009 por la antropóloga inglesa Jane Goodall, premio Príncipe de Asturias 2003.

Jornet ha recordado que en un principio fue abierto como «santuario» -para el retiro de ejemplares maltratados-, pero con el paso de los años se vio que «era necesario un paso más»: «pasar a centro de rescate porque en España hay graves problemas de fauna exótica».

En España hay graves problemas de fauna exótica

Casi la mitad de los ejemplares son macacos de Berbería (normalmente asociados a Gibraltar), que son «la especie de mamífero más amenazada por el tráfico ilegal en Europa», y también hay chimpancés, tití común, talapoin, verbet, macaco cola de cerdo, mono ardilla, capuchino y mono azul, así como pumas, leopardos, leones y tigres, en cuanto a felinos.

En virtud a convenios con la Dirección General de Comercio, del Ministerio de Economía, y la Guardia Civil, una vez que el Seprona u otra policía europea detecta un animal irregular, se incauta y avisa a AAP Primadomus (Protección y Defensa Animal por sus siglas en inglés), que se desplaza en una ambulancia con una jaula especialmente diseñada por sus cuidadores.

Una vez en Villena, los animales pasan tres meses en cuarentena para su recuperación física, y después los esfuerzos se vuelcan en su socialización, reintegrándolos poco a poco a un entorno «naturalizado» con congéneres.

Llegan excesivamente delgados o con sobrepeso, con problemas digestivos, carencias dentales (por dietas incorrectas) y con conductas «aberrantes», como autogolpearse o tirarse del pelo, fruto de una existencia anterior demasiado solitaria en unos individuos que, por naturaleza, necesitan relacionarse.

Los adquieren como mascotas

La tenencia de estos ejemplares exóticos es totalmente ilegal salvo en zoológicos que cumplan una larga serie de requisitos, pese a lo cual hay particulares que los tienen y, además, se exponen a severas multas.

Está de moda tener un ejemplar exótico no doméstico antes que un perro o gato

En estos casos, según Jornet, la historia es siempre la misma: «de bebés son bonitos y tiernos y hay personas que los adquieren como mascotas sin saber que cuando llegan a la pubertad comienza el problema terrible de que empiezan a competir con los miembros del grupo (los que le rodean) para dominar, y para ello tienen comportamientos poco domésticos, como orinar, romper y morder».

Esta situación frustra al dueño, que suele acabar confinando al animal en pequeñas jaulas o con cadenas, lo que conduce a una existencia «muy desgraciada» del animal, además del problema legal.

«Quiero pensar que la gente no actúa por maldad sino que buscan compañía sin darse cuenta de que estos animales no están diseñados para ser mascotas y, por tanto, serán cualquier cosa menos un animal de compañía», ha insistido antes de alertar de «ciertas modas» que confunden el deseo de tener un perro o un gato «más 'guay' o 'cool'» con un ejemplar exótico no doméstico.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios