Natural - Biodiversidad

El ímpetu sexual de una tortuga salva a una especie

Diego ha sido un macho prodigioso capaz de tener 800 hijos y ayudar a repoblar una especie única de la isla de La Española, en las Galápagos

Ejemplar de una tortuga gigante. Se conocen 15 especies de estas tortugas, y tres de ellas se han extinguido
Ejemplar de una tortuga gigante. Se conocen 15 especies de estas tortugas, y tres de ellas se han extinguido - WIKIPEDIA

Tiene 100 años pero está en plena forma. Se trata de Diego, una tortuga gigante de las islas Galápagos cuyo ímpetu sexual le ha permitido tener al menos 800 hijos. Y de paso salvar a su especie en la Isla de la Española, la más meridional de las islas.

«Es un macho muy activo sexualmente. Ha contribuido mucho a repoblar la isla», explicó en «Phys.org» Washington Tapia, un especialista que trabaja en repoblar de tortugas el Parque Nacional de las Galápagos.

La historia de Diego comenzó a adquirir forma cuando hace 50 años, los científicos constataron que apenas quedaban dos machos y 12 hembras de esta especie de tortuga: la Chelonoidis hoodensis. Una delicada situación, puesto que esta tortuga solo vive en la isla de La Española.

Pero Diego estaba ahí para arreglar este problema. Gracias a las comodidades ofrecidas por sus cuidadores en un centro de cría de la Isla de Santa Cruz, se convirtió en el líder de un trío de machos dispuestos a repoblar La Española con sus vástagos.

Y a ello se ha dedicado desde 1976. Con tanto ímpetu que se ha convertido en el principal responsable del 40% de la descendencia generada en un programa de conservación de estas tortugas. Desde que comenzaron a trabajar, han conseguido que 2.000 nuevas tortugas vivan en La Española.

La historia de Diego

No siempre le fue tan bien. Sin que los científicos se hubieran puesto de acuerdo aún para ponerle nombre a su especie, pasaba sus días en un zoo de San Diego (Estados Unidos). «No sabemos cómo llegó ahí. Creemos que fue recogido de La Española entre 1900 y 1959 en una expedición científica», añadió Tapia. Después de aquel periplo, Diego recibió su nombre.

Sea como sea, parece que el trabajo de las tortugas sementales ha salvado a la especie, de momento. «No diría que la especie está en perfecto estado de salud, porque los registros indican que había 5.000 tortugas en la isla. Pero es una población que está en buena forma y está creciendo, que es lo más importante».

De las 15 especies de tortugas gigantes que había en Las Galápagos, tres se han extinguido. Si Diego ha logrado salvar una especie, hay otros machos que han estado por la labor. Fue el caso del «Solitario George», una tortuga con cuya muerte desapareció la especie Chelonoidis abingdoni y que nunca quiso reproducirse en cautividad.

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