La actividad humana está alterando de forma drástica y acelerada los ecosistemas marinos está
La actividad humana está alterando de forma drástica y acelerada los ecosistemas marinos está - OCEANA

El desconocido «bosque animal» está desapareciendo por la acción directa del ser humano

La estructura biológica más extendida del planeta está experimentando una rápida pérdida de biodiversidad y capacidad de recuperación

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La actividad humana está alterando de forma drástica y acelerada los ecosistemas marinos, fenómeno que pone en peligro la conservación de la biodiversidad ante el cambio global. Así lo alerta el libro Marine animal forest, editado por un equipo que forman los expertos Andrea Gori, de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB); Sergio Rossi, del Insstituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB); Lorenzo Bramanti, del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, y Covadonga Orejas, del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

Sustrato, refugio y fuente de alimento para la vida acuática... El bosque de animales marinos o bosque animal es probablemente la estructura biológica más extendida del planeta (cubierto en un 70% por mares y océanos). Sin embargo, solo se conoce cerca del 5% de la vida oculta en los ecosistemas marinos, ya que todavía quedan enormes regiones de bosques animales por explorar.

«Estas comunidades tienen similitudes estructurales y funcionales con los bosques terrestres, aunque están dominadas por animales en lugar de plantas», explica Sergio Rossi. El concepto de bosque animal quiere poner en común —como se ha hecho en ecología forestal— un tipo de sistema que funciona basándose en una estrategia común a todos sus organismos: la filtración de partículas del agua y la alimentación a partir del material en suspensión.

En las últimas décadas, la extensión, la biodiversidad y la capacidad de recuperación de estos bosques sumergidos se han reducido de forma preocupante por el impacto de la actividad humana. La pesca excesiva, la explotación de recursos naturales, la contaminación y la urbanización del litoral son factores que se han sumado a los efectos del cambio climático (calentamiento global, acidificación, etc.).

Los océanos tienen problemas para absorber los niveles cada vez mayores de CO2 atmosférico

Del trópico a las latitudes polares, los bosques sumergidos —constituidos por organismos longevos de crecimiento extraordinariamente lento— se perfilan como ecosistemas especialmente sensibles a los cambios medioambientales generados por el impacto humano y el cambio climático global. Uno de los ejemplos más significativos, entre otros, es la disminución de la capacidad natural de los océanos para absorber los niveles cada vez más crecientes de CO2 atmosférico, un gas que produce un potente efecto invernadero.

«Si no tomamos precauciones, los bosques marinos más complejos y con mayor biodiversidad podrían desaparecer en pocas décadas, al igual que muchos de los bosques de fanerógamas y algas marinas longevas que están desapareciendo por acción directa o indirecta del ser humano», alertan los autores del libro.