Ovejas a su paso por Ávila
Ovejas a su paso por Ávila - efe
CAMPAÑA DE DIVULGACIÓN

Un logotipo que protege a las razas de ganado 100% autóctonas

En España hay 157 razas de ganado autóctonas: 128 se encuentran en peligro de extinción

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En España se contabilizan 158 razas autóctonas de ganado. Y 128 se encuentran en peligro de extinción. «Las asociaciones y los ganaderos son muy conscientes de lo importante que es mantener una genética que nos has sido transmitida», comenta José Luis Urquijo y Narváez, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto (Feagas).

«La presente Administración, siguiendo las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), comprende el problema. Y, dentro de las posibilidades del entorno macroeconómico actual, está defendiendo nuestro rico patrimonio. Hoy por hoy, existen razas que no son rentables pero que se deben conservar, puesto que se desconoce qué pueden deparar sus genes en el futuro (algunas están adaptadas a climas fríos; otras, a los cálidos; otras, son resistentes a ciertas enfermedades…)», explica Urquijo.

A nivel europeo, que una raza se considere en Peligro de Extinción varía en función de la especie. En el caso de los pequeños rumiantes (ovino y caprino), el umbral se sitúa en 10.000 individuos. En vacuno, en 7.500 ejemplares, por ejemplo.

Para cada una de las citadas 128 razas puras de ganado amenazadas en España, la Administración pública reconoce un programa de conservación. Para gestionarlas existe un libro genealógico donde se plasman sus factores y características clave. «Es el esfuerzo conjunto de la administración, las universidades y las asociaciones de criadores el que posibilita que una raza en peligro supere ese nivel de efectivos crítico y pase a considerarse raza autóctona "de Fomento" (aquella que reporta viabilidad económica)», comenta Manuel Luque Cuesta, director gerente de Feagas.

Infraestructuras y censos

«Si la raza dispone de infraestructuras y censos, el ganadero tiene más recursos y población con los que trabajar. Puede plantear un esquema de extensión basado en la mejora genética; fijarse en obtener más carne y leche o en la calidad de los productos. Cuando tienes poca población, en cambio, te interesa que la consanguinidad total de ésta no aumente. Intentarás cruzar a tus ejemplares lo máximo que puedas, claro, pero guiándote por lo que te indican los centros de investigación locales; de manera que sepas que el macho y la hembra que vas a emparentar apenas tiene que ver entre ellos», continúa.

«Por suerte existen bancos de germoplasma donde se guardaron hace años muestras de distintas razas que están resultando muy útiles. Y en la actualidad se está organizando uno a nivel nacional con muestras de todas las Razas de Ganado del Catálogo Oficial de España», matiza Urquijo.

El cerdo ibérico es un buen ejemplo de raza que estuvo al borde de la desaparición en los años 80 del siglo XX y que, gracias a su promoción como tipo de animal de una calidad que garantizaba la dehesa, se recuperó como especie, recuerda Luque citando un informe de la FAO. El cerdo se ha visto también beneficiado por el etiquetado que exige la nueva norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos (pdf), que «evita la trampa en la industria que estaba distorsionando el mercado y desinformando al consumidor, al que se le vendía como exquisito algo que no lo era», reseña Urquijo.

Un logotipo para comunicar

Hace un año, también por medio de un real decreto, se le dio forma a la creación de un logotipo único y reconocible que identificara a los productos procedentes de razas autóctonas. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ha comenzado hoy a difundirlo a través de una campaña. El logotipo 100% raza autóctona, además, permite al ciudadano conocer dónde se pueden comercializar y consumir dichos bienes. «Se trata de un valor añadido. Estas comprando un kilo de carne y ayudando al mismo tiempo al sostenimiento de un determinado hábitat o paisaje», señala Luque. Catorce organizaciones ya lo usan. De hecho, las asociaciones se encargan de supervisar a los operadores que lo solicitan.

«A los cebaderos industriales no les interesa que pueda haber una diferenciación. Ellos compran animales, los engordan y los sirven al mercado. Su objetivo es generar el máximo de kilos de carne en el menor tiempo y con el menor coste posible. Si el cordero en España, por ejemplo, sube de precio, encargan ejemplares a otros países dónde estén baratos», comenta Urquijo, que considera que los cebaderos, no obstante, son «negocios necesarios». «Las razas no van a poder alimentar el día a día de todo el mundo y a los costes que lo están haciendo».

Por eso, el deseo de Feagas, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Magrama, es que el ciudadano conozca que «en Aragón se degusta buena carne, por citar una autonomía, porque detrás hay una raza autóctona y un tipo de cría no intensivo, que no, necesariamente, tiene por qué ser más caro», expresa el director gerente.

La internacionalización es el otro caballo de batalla del sector, que «ha estado abandonado durante muchos años», asegura el presidente de Feagas. «Las asociaciones, los ganaderos y la Administración estamos empeñándonos en conseguir que las razas de ganado puras españolas puedan competir en otros mercados», como ya está ocurriendo. «En China y el norte de África nos demandan caprino. Y bovino y ovino en Sudamérica», concluye Urquijo.