Motor - Reportajes

Los secretos de las gasolinas «premium»: ¿realmente merecen la pena?

La diferencia respecto a los combustibles «low cost» se debe a los aditivos que incorporan unos y otros

Los secretos de las gasolinas «premium»: ¿realmente merecen la pena?

Precio o calidad. Dos factores muy a tener en cuenta a la hora de repostar. Con cada vez más posibilidades en España, sobre todo debido a la presencia de numerosas estaciones de servicio de «marca blanca», y a productos considerados «premium», que si bien tienen un precio más elevado, en numerosas ocasiones, y según las propias marcas, garantizan un mayor ahorro, al tratarse de combustibles más eficientes y que garantizan una mejor conservación del motor.

Esto quiere decir que, es posible que por querer ahorrar unos cuantos céntimos por depósito, al final estemos generando más gastos a la hora de recurrir a una gasolina barata. En todo caso, la diferencia está en los aditivos que utilizan unas y otras gasolinas y gaslóleos.

Las gasolineras pueden ser de bandera, es decir, de una de las grandes petroleras (Repsol, Cepsa, BP, Galp, etc...), de otras marcas, de hipermercados y supermercados, cooperativas (mayormente agrarias y de pesca), de profesionales (taxi y flotas de camiones y autocares), de marca blanca y desatendidas (no tienen personal). Todas venden gasolinas (de 95 y de 98 octanos) y gasóleos (de automoción, agrario y de calefacción). Tanto las cooperativas como las estaciones de servicio para profesionales solo suelen ofrecer gasóleos, combustible que utilizan las flotas de taxi, autocares y barcos.

En nuestro país había 10.947 puntos de venta de carburantes al por menor al acabar 2015, lo que supone 235 más que el año anterior. Este aumento se ha dado entre las gasolineras en hípers y supermercados, marcas blancas y las desatendidas (ya suman unas 500).

Precisamente, en los últimos meses ha surgido una polémica sobre estas estaciones de servicio que no tienen empleados y ofrecen unos precios más baratos (unos 10 céntimos por litro).

Desde hace unos años, cuando uno quiere repostar gasolina debe tener muy presente qué tipo de combustible es el que su coche necesita y seguidamente cuál es el que de verdad quiere.

Lo que actualmente se conoce como gasolina «premium» son carburantes cuya composición ha sido alterada mediante la introducción de aditivos especiales. Estas sustancias añadidas a la gasolina tienen diferentes funciones, como lubricar, actuar como anticongelante o estabilizante.

Antes de que la petrolera añada estos compuestos, las gasolinas son exactamente iguales. Esto se debe, a que todos los combustibles que se venden en estaciones de servicio españolas están obligadas a cumplir con unos mínimos de calidad. Por lo que los combustibles «low cost» también cumplen con esos requisitos mínimos.

Los compuestos añadidos que llevan las gasolionas más caras, así como su proporción, las marcas los mantienen en el más riguroso secreto. Cada petrolera tiene su formula, lo que les permite diferenciarse del resto.

El número de cetano es lo que diferencia un gasóleo de otro. El índice de cetano está relacionado con el intervalo de encendido, es decir, el tiempo que transcurre entre la inyección del combustible y el comienzo de la combustión. Este número ha de ser superior a 46. Sin embargo, en España todos los gasoleos A superan el 51 y por lo tanto cualquier diesel es apto para todos los coches.

Ese número de cetato puede ser aún más alto. Cuanto más alto, más se retrasa la ignición del combustible provocando una mejora en la calidad de la combustión. De este modo, se reducen las emisiones contaminantes e incluso los ruidos y vibraciones del motor.

Según los datos publicados por Wazypark en su web, y teniendo en cuenta estos datos, se puede afirmar que el combustible conocido como «lowcost» mantiene una serie de propiedades mínimas (obligadas a nivel nacional y europeo) que aseguran su calidad. Eso sí, a largo plazo nuestro coche notará esa falta de aditivos y sustancias que sí están en el «premium». Podremos notarlo en la cámara, las toberas o el sistema de admisión ya que tanto la gasolina como el diesel los corroen y algunos de esos aditivos ayudan a evitarlo.

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