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Ford Kuga Vignale: refinamiento americano

Probamos el tercer modelo de la nueva submarca de lujo de Ford, con excelentes calidades interiores y buen comportamiento dinámico

Ford Kuga Vignale: refinamiento americano

El Ford Kuga Vignale es más que un Kuga. Es el tercer modelo de la submarca de lujo de Ford, tras el Mondeo y el S-Max, en llevar el apellido Vignale, lo que implica un mayor refinamiento exterior, donde se han incorporado nuevos cromados y se han pintado las protecciones del color de la carrocería.

Sin embargo, el extra de calidad se nota sobre todo en el interior, gracias a la incorporación del cuero acolchado hexagonal Cachemira y al sistema de información y entretenimiento SYNC 3, que ofrece una amplia variedad de funciones que pueden manejarse desde la pantalla de 8 pulgadas en conjunción con el smartphone (conectable mediante Bluetooth o por cable), y un equipo de sonido de Sony de muy buen desempeño y que se escucha muy bien gracias también a la buena insonorización del habitáculo.

Además, viene repleto de tecnología, como asientos -muy cómodos- con ajuste eléctrico, asistente de aparcamiento, sensores delanteros y traseros y cámara trasera, avisador de ángulo muerto y de cambio involuntario de carril, techo solar con dos posiciones y una segunda pantalla tras el volante muy configurable, en la que se puede mostrar las indicaciones del GPS de dos maneras distintas y en combinación con información como el consumo medio o el instantáneo y la distancia recorrida.

En cuanto al comportamiento dinámico, en ABC hemos probado la versión diésel de 180 CV en combinación con cambio automático PowerShift de 6 velocidades y tracción total, que viene de serie. Esa combinación ofrece unas sensaciones de conducción excelentes, tratándose de un motor que responde muy bien y convierte al Kuga en un vehículo muy cómodo de conducir y al que no le falta potencia, con un consumo medio de 8.3 litros por cada 100 km en nuestra ruta, que incluía tanto tramos urbanos como interurbanos. Hay que reseñar, no obstante, que la distancia de frenado resulta más larga de lo deseado, en línea con otros modelos de SUV.

A destacar también es el diseño de la llave, muy pequeña y ligera, y la posibilidad de accionar el maletero con el movimiento del pie -muy útil cuando llevamos las manos ocupadas- y de abrir únicamente la luneta, en lugar de todo el portón. También la comodidad de las plazas traseras y de la posición de conducción, al igual que en el resto de acabados del Kuga.

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