Vea cómo han sufrido los coches en Miami el huracán Irma... todos menos uno - Piero Menor

Cómo resiste un coche frente al viento

En medio de un huracán incluso un camión de grandes dimensiones puede salir volando como una pluma

MADRIDActualizado:

Coches volando por los aires como sie fuesen plumas, o flotando en medio de una riada. Son dos de las instantáneas que han dejado las inundaciones en Italia y el paso del huracán Irma por el Caribe. Sin llegar a estos extremos, el viento, sobre todo el lateral, puede llegar aq convertirse en un causante de accidentes.

El coordinador de Lawebdefisica.com, Jaume López, nos explica en primer lugar que el viento, como muchos fenómenos atmosféricos, «se debe a las colisiones de las moléculas que forman el aire, oxígeno, nitrógeno y argón, como cantaba Mecano, aunque hay alguna más, con las superficies de los cuerpos que se encuentran inmersos en la atmósfera».

En cuanto a la conducción, el efecto de esta fuerza depende de la dirección. Cuando conducimos en contra del viento se ve perjudicado el consumo, pero «en general no afecta negativamente a la seguridad vial ya que todo lo que tienda a frenar el vehículo es bueno en este sentido».

Cuando conducimos a favor del viento sucede todo lo contrario. Favorece la economía al necesitar menos combustible pisar menos el acelerador) para conseguir la misma velocidad. Pero «puede afectar negativamente a la distancia de frenado».

Lo más peligroso es el viento lateral, ya que produce un tipo de fuerza que el conductor tiene que compensar girando el volante. «Esto es algo que hacemos de forma casi inconsciente, afecta negativamente al consumo (las ruedas no sólo «empujan para adelante») y puede afectar negativamente la capacidad de giro, cambiando la respuesta normal del vehículo en la curva». En este caso, el coordinador de Lawebdefisica.com nos aclara que «el conductor está obligado a mantener sujetado el volante firmemente para evitar que el viento gire el vehículo, lo que puede aumentar fatigar y penalizar (aún más) las distracciones».

Según la Fundación Mapfre, el viento fuerte puede producir varios efectos en el vehículo que pueden hacer cambiar su trayectoria repentinamente, reducir la tracción y el agarre de las ruedas e incluso puede hacer volcar un vehículo de grandes dimensiones.

Según Jaime González, de la Escuela de Conducción Encar, prevenir una ráfaga de viento es «prácticamente imposible, porque se producen de forma inesperada». Por lo tanto, lo que tiene que hacer el conductor una vez que se ve afectado es «mantener la sangre fría» en la medida de lo posible.

Nos explica Jaime que lo fundamental es «sujetar el volante con firmeza y contrarrestar la fuerza que ejerce el viento, es decir, que si nos empuja hacia la derecha tenemos que girar siempre con suavidad, hacia la izquierda, y viceversa».

Mucha atención al acelerador, porque la reacción natural de levantar el pie del acelerador o incluso frenar puede ser peligrosa. «Si sueltas el acelerador de golpe el motor va a retener. Con el freno motor el coche va a cargar más peso delante y puede que se levante la aprte trasera provocando un sobreviraje». Ante todo la recomendación del profesor de la escuela ENCAR es la de «actuar con suavidad», y que tengamos en cuenta que «cuanta más superficie tenga el coche más nos va a influir el viento, por ejemplo, en un monovolumen se nota más que en un coche de menor altura».

Las rachas de viento

Hasta aquí las tres claves principales, según Jaume López: el viento a favor acelera el coche y consume menos, el viento en contra lo frena, y el viento lateral nos obliga a estar más atentos para mantener la dirección deseada. Pero una cuarta clave nos alerta del «verdadero peligro del viento». Se trata de que «pueda cambiar de forma súbita, sorprendiendo al conductor».

Esto sucede sobre todo con el viento lateral, ya que «como hemos dicho, el conductor tiene que corregir con el volante el viento lateral, si éste cambia de forma rápida, entonces tenemos que cambiar rápidamente la corrección que aplicamos».

Esto ocurre cuando el viento es racheado, o cuando pasamos cerca de obstáculos que apantallan el viento temporalmente. El ejemplo típico es cuando adelantamos a un camión y al rebasarlo notamos el golpe del viento». Pero también al pasar cerca de una edificación aislada (por ejemplo, al pasar por debajo de un puente en la autopista).

En estas circunstancias, tenemos dos cambios súbitos del viento: cuando alcanzamos la altura del camión (u otro obstáculo) dejamos de sentir el viento repentinamente. Si teníamos el volante ligeramente inclinado para compensar el viento, su súbita desaparición podría provocar un desplazamiento lateral involuntario. Lo mismo cuando superamos al camión, el viento reaparecerá de forma súbita.

En estas circunstancias, el consejo habitual es permanecer alerta y sujetar el volante de firmemente. Las correcciones de volante deben realizarse de forma suave y segura, evitando dar un bandazo. En ese sentido, tan grave es la falta de reacción, que nos podría hacer colisionar con el camión (por que teníamos girado el volante hacia ese lado para compensar el viento) como una reaccion instintiva (que nos puede provocar derrapar). La mejor forma de evitar la sobre-reacción es estar atento y ser consciente. Cuando se trata de adelantar a un camión, se aconseja que la diferencia de velocidades no sea excesiva ya que «si lo adelantamos yendo sólo un poco más deprisa que él, entonces el cambio de viento es más gradual que si vamos mucho más rápido».

Pese a lo que inicialmente podríamos pensar, el viento no tiene demasiada repercusión en la adherencia del vehículo. Nos aclara Jaume López que «si hubiera viento necesario para que un coche se pusiera a deslizar, entonces tendríamos problemas más acuciantes que la seguridad vial. Ponerse a conducir en esas circunstancias sería una locura».

A la cuestión a la que no podemos dar una respuesta exacta es a la de la velocidad del viento a partir de la cual se hace peligroso conducir. «En realidad -asegura Jaume López- cualquier viento que se note puede resultar peligroso si sorprende al conductor».

Un consejo final podría ser el de prestar más atención si cabe cuando detectamos viento racheado en la carretera. Cuando las cosas se hacen bien, un viento medio no supone ningún peligro. Cuando no se hacen bien, incluso una brisa puede desviar paulatinamente el vehículo, por ejemplo, si soltamos el volante para mirar el teléfono o leer un mensaje en el móvil.