¿Circular en punto muerto ahorra gasolina?

Conducir aprovechando la intercia del coche puede suponer un importante ahorro, pero siempre con una marcha engranada

MADRIDActualizado:

Circular aprovechando la inercia a elevadas velocidades peude suponer un ahorro del 10 por ciento en el consumo del coche. De hecho se calcula que hasta un 30 por ciento del recorrido en viajes se puede realizar en modo «a vela» sin ruidos ni emisiones. Pero esto no significa circular con la palanca del cambio en «punto muerto», que no sirve para ahorrar combustible y además supone un importante peligro.

En punto muerto, sin marcha alguna engranada, el motor gira a las revoluciones del ralentí, es decir, que el motor girará consumiendo carburante. Se estima que el ralentí gasta entre 0,5 y 0,7 litros a la hora, por lo que para ahorrar combustible cuando circulamos cuesta abajo debemos hacer uso de la retención del motor, que no consume combustible. Se puede aprovechar la inercia del vehículo con una marcha engranada y levantando el pie del pedal del acelerador. De este modo se puede comprobar, si nuestro coche dispone de indicador de consumo instantáneo, cómo en determinados momentos estaremos haciendo un consumo de cero litros. Los motores con inyección electrónica no consumen combustible si hay una marcha engranada y se levanta el pie del acelerador. Salvo que las revoluciones sean excesivamente bajas y el coche esté a punto de calarse, la electrónica entiende que las ruedas mueven al motor a través de la transmisión, y por eso no necesita recurrir al carburante.

Pero además de no lograr reducir el consumo circulando en punto muerto, lo cierto es que además estamos corriendo un serio peligro, según detallan en el Blog de la aseguradora Mapfre. Se debe a que si una marcha metida el coche queda a merced de su inercia, lo cual en pendientes pronunciadas significa que cogerá cada vez más velocidad sin que haya nada, salvo la aplicación de los frenos, que lo detenga. Y esto tiene efectos indeseados porque la retención del motor impide que el vehículo se embale sin control.

Además, con el tiempo, podemos fatigar los frenos, algo que disminuye su eficacia.