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Cómo elegir y colocar las cadenas si nos pilla una nevada

Antes de comenzar una ruta que pueda pasar por zonas con nieve o hielo es necesario saber cómo se instalan estos dispositivos, que incrementan notablemente el agarre

MadridActualizado:

Los últimos días de 2017 llegan con precipitaciones en forma de nieve en gran parte de España. A la hora de desplazarse en coche es fundamental que el vehículo esté bien preparado. Nunca está de más llevar unas cadenas, ya que una nevada o una helada pueden irrumpir en nuestro viaje en cualquier momento. Aunque no basta solo con que ocupen un espacio en el maletero: también hay que saber cuándo usarlas y cómo colocarlas para su seguridad, algo que puede realizarse de forma sencilla en tan solo cinco pasos.

Las cadenas deben utilizarse cuando la nieve ya haya cubierto el asfalto, para no dañar el neumático ni la vía. Para proceder a instalarlas el coche debe estar situado en un lugar plano. Deben ser colocadas en las ruedas tractoras, que suelen ser la delanteras. En un vehículo 4x4, hay que colocarlas en las cuatro.

En segundo lugar, la cadena debe estar totalmente estirada y se debe pasar un extremo por detrás del neumático y asegurarnos de que ningún trozo de ésta queda atrapada. La cadena tiene que correr con facilidad para ambos lados. Luego hay que levantar los dos extremos del aro y engancharlos en el centro para dejarlo colocado en la parte interior de la rueda. Después debe engancharse la cadena de color a cualquier extremo de la cadena principal tras pasarla por el soporte tensor. Tienen que quedar muy tensas. Y, para quitarlas, se debe desabrochar la cadena de color del soporte tensor, y desmontarla.

Asimismo, es necesario recordar que con las cadenas puestas no se debe circular a más de 20 o 30 km/h, y hay que evitar los acelerones y frenadas bruscas. También es recomendable lavarlas y secarlas para evitar que se dañen con la sal una vez hayamos terminado la travesía.

Cuatro modelos distintos

-De eslabones: Las cadenas metálicas tradicionales o también conocidas como cadenas de eslabones, son las más comunes y están constituidas por eslabones de acero entrelazados, de ahí su nombre. Pueden ser transversales o de rombos aunque éstas últimas son más seguras y con un mayor agarre. Suelen incluir varios tensores manuales con los que conseguirmos que la cadena quede bien pegada al neumático. Son muy duraderas y resistentes, pero son más complicadas de colocar que el resto de modelos. Además, son ruidosas y transmiten vibraciones a través de la dirección y suspensión. Pero es un tipo de cadena asequible: entre 20 y 35 euros la pareja aproximadamente.

-Textiles: Las cadenas textiles han encontrado un hueco entre los usuarios por su facilidad a la hora de montarlas y su alta fiabilidad. Están compuestas por una funda de lona que se queda fijada al neumático mediante una goma elástica por la cara interior, y radios o lona por el exterior. Son las más fáciles y rápidas de montar y desmontar, y también son las más ligeras. Su utilización se nota muy poco en cuanto a vibraciones o temblores, pero son mucho menos duraderas. De hecho, están indicadas para usar ocasionalmente ya que si se circula con ellas sobre el pavimento sin nieve se deterioran con mucha rapidez. El precio del juego oscila entre los 30 y 70 euros aproximadamente.

-Híbridas: Este tipo de cadenas recuerdan mucho a las cadenas textiles pero en vez de estar realizadas con lona están fabricadas con red. En su parte interior se sujetan con una coma a la rueda, mientras que en el exterior se fija mediante varios radios. Su colocación es relativamente fácil, aunque hace falta tener fuerza para poder tensar la goma. También son bastante más caras que las convencionales ya que la pareja cuesta entre 70 y 90 euros.

-Tipo araña: Las cadenas tipo araña o semiautomáticas constan de dos partes: un disco que queda siempre colocado sobre la llanta, fijado a los tornillos, y la propia cadena en sí, que puede ser de varios subtipos. Su colocación es muy rápida y son las más recomendables para quienes las tengan que utilizar con mucha frecuencia y en condiciones muy adversas, pero también son las más caras con diferencia: cerca de 400 euros el par.