Bugatti fabrica la primera pinza de freno de titanio mediante 3D

La marca italo-francesa de automóviles de gran lujo y competición será la primera en incorporar este tipo de pinzas y el Bugatti Chiron ha sido el primer coche elegido

MadridActualizado:

Las impresoras 3D son el futuro. Sus grandes posibilidades, infinitas, todavía se están explorando. Su revolución no ha hecho más que comenzar: ya se han abaratado para llegar a un gran público y, además, se están estableciendo como estándar en la industria por todas las ventajas que ofrecen frente a los métodos de producción tradicionales.

Ahora ha sido la marca italo-francesa Bugatti quien ha dado un paso más allá y ha desarrollado la primera pinza de freno impresa mediante 3D, tal y como adelantan desde Infotaller y según ha anunciado la compañía en un comunicado. Para ello, Bugatti se ha aliado con Laser Zentrum Nord, ubicado en Hamburgo (Alemania).

El fabricante de automóviles de gran lujo y competición tiene la intención de probarla este año 2018 con el fin de «llevarla a la producción de serie de sus coches». Creada de titanio, Bugatti asegura también hacer impreso la pinza de freno más grande de la industria del automóvil. Es más, en la actualidad, las más grandes instaladas en un vehículo de producción son las de su modelo Bugatti Chiron, y son de aleación de aluminio.

De hecho, la marca detalla que se trata de una pinza de freno de ocho pistones de titanio, «que ofrece un mayor rendimiento que la aleación de aluminio». Bugatti afirma que se puede llegar a «aplicar una fuerza de hasta 1.220 Newtons a un milímetro cuadrado de este material sin llegar a romperlo y, además, es muy ligero».

De esta manera, las dimensiones de la pinza de freno son: 40 centímetros de largo, 21 de ancho y 13,7 de alto, y pesa 2,9 kilos. La del Chiron, más pequeña, pesa 4,9 kilos. Cada una de estas pinzas tarda de media 45 horas en imprimirse y, durante el proceso, apoyada en cuatro láseres de 400 vatios de potencia, proyecta 2.213 capas de polvo de titanio superpuestas en una de las mayores impresoras 3D del mundo.

El objetivo final es llevarlas a producción, pero antes, la marca quiere reducir el tiempo necesario para producirlas antes de comenzar a testarlas. Si esto funciona, será una auténtica revolución en la industria del automóvil ya que esta técnica permitirá ahorrar millones de euros anualmente a los fabricantes de coches.