Así afecta el viento a la conducción

Los vehículos son muy sensibles a la influencia del viento lateral

MADRIDActualizado:

En invierno, y sobre todo en carreteras despejadas, el viento se convierte además en un factor más de riesgo, por lo que conviene seguir con atención unas cuantas recomendaciones a la hora de conducir.

Cuando el viento sopla con fuerza, o tan pronto como notemos los primeros bandazos en el vehículo debidos a las ráfagas, aminorar la velocidad es el mejor antídoto ante los problemas que produce el viento, ya que los cambios de dirección serán menos críticos, los balanceos más controlables y se evitará que el vehículo pierda agarre. Cuando se note una sacudida o un balanceo del vehículo inesperado si buscamos con la vista árboles junto a la carretera podremos detectar antes si hemos entrado en una zona de viento fuerte, ya sea en un puerto de montaña o en zonas llanas.

Las rachas de viento se notan sobre todo en la dirección, con ligeros cambios de dirección que hay que corregir con el volante para mantener la trayectoria dentro del carril. Si hemos reducido la velocidad, estos cambios de dirección serán pequeños y con sólo coger con cierta firmeza el volante y estar atentos con la vista hacia dónde queremos llevar el vehículo, podremos hacer frente a las rachas de viento sin sustos.

Otra de las situaciones críticas se puede producir cuando adelantamos a un camión. En este caso debemos prever la posible existencia de ráfagas de viento lateral que alteren la trayectoria de nuestro vehículo, sobre todo si circulamos a velocidades elevadas. El camión puede hacer de «parapeto» mientras circulamos en paralelo durante la maniobra de adelantamiento. Lo más normal es que, si es un día ventoso, tan pronto como rebasemos a un vehículo más grande que el nuestro, notemos el «golpe» del viento lateral. Ante esa situación hay que sujetar el volante firmemente en previsión de que el viento pueda hacer variar nuestra trayectoria.

Y la misma recomendación es aplicable si hemos atravesado una zona arbolada y nos adentramos en un tramo despejado de carretera, o si hemos abandonado una zona de edificios para circular por una carretera en la que no existe ningún tipo de resguardo del viento.

Otra de las recomendaciones de la Fundación Mapfre es la de extremar las precauciones al conducir con viento fuerte vehículos con remolque, ya que éstos son más propensos a verse afectados por las ráfagas. Pueden desestabilizarse y agudizar los problemas de trayectoria en el vehículo que tira. Si el remolque es grande y ligero, como una roulotte, es incluso aconsejable cancelar el viaje y esperar a que el viento amaine. Cuenta más superficie de carrocería tenga el vehículo, más se notará el efecto del viento, por lo que hay que tener más cuidado con los vehículos grandes, sobre todo como un todoterreno grande y antiguo, una furgoneta o un camión. Aún se notará más si uno de estos vehículos va con poca carga.

Cuando las ráfagas de viento son muy fuertes y extremas, por ejemplo en pasos elevados de montaña, conduce con mucha precaución, reduce la velocidad y utiliza marchas cortas para elevar las revoluciones del motor y tener potencia de reserva para hacer frente a las ráfagas de viento. Contra el viento es necesaria la potencia del vehículo, no la velocidad.

Los vientos racheados son los más peligrosos a la hora de poder provocar un accidente de tráfico. A pesar de los esfuerzos realizados para mejorar la aerodinámica de los vehículos, estos siguen siendo muy sensibles al viento lateral. Los peligrosos efectos del viento se hacen sentir al cruzar bajo un puente, salir de un túnel, circular junto a edificios aislados, abandonar el cobijo de un bosque o efectuar adelantamientos a camiones voluminosos.

Según la Fundación Mapfre, el viento fuerte puede producir varios efectos en el vehículo que pueden hacer cambiar su trayectoria repentinamente, reducir la tracción y el agarre de las ruedas e incluso puede hacer volcar un vehículo de grandes dimensiones.

Según Jaime González, de la Escuela de Conducción Encar, prevenir una ráfaga de viento es «prácticamente imposible, porque se producen de forma inesperada». Por lo tanto, lo que tiene que hacer el conductor unav ez que se ve afectado es «mantener la sangre fría» en la medida de lo posible.

Nos explica Jaime que lo fundamental es «sujetar el volante con firmeza y contrarrestar la fuerza que ejerce el viento, es decir, que si nos empuja hacia la derecha tenemos que girar siempre con suavidad, hacia la izquierda, y viceversa».

Mucha atención al acelerador, porque la reacción natural de levantar el pie del acelerador o incluso frenar puede ser peligrosa. «Si sueltas el acelerador de golpe el motor va a retener. Con el freno motor el coche va a cargar más peso delante y puede que se levante la aprte trasera provocando un sobreviraje». Ante todo la recomendación del profesor de la escuela Encar es la de «actuar con suavidad», y que tengamos en cuenta que «cuanta más superficie tenga el coche más nos va a influir el viento, por ejemplo, en un monovolumen se nota más que en un coche de menor altura».

El viento realmente fuerte suele ser racheado, con repentinas sacudidas y esto se notará en la dirección del auto e incluso en la suspensión, provocando balanceos que desestabilizan el vehículo y afectan a la trayectoria. Además, el viento se mete por los bajos del vehículo creando un efecto de elevación de la carrocería si se circula a alta velocidad, reduciendo el agarre de las ruedas en el asfalto.

Los lugares más peligrosos por la posible presencia de viento lateral son los puentes, el final de las veredas de los bosques y las salidas de túneles. Para evitar llevarnos un susto en alguna de estas circunstancias lo más importante es anticiparse y moderar la velocidad.