Volkswagen Arteon: el elegante placer de conducir

Probamos la berlina más exclusiva de VW con el motor 2.0 TDI de 150 CV, cambio DSG 7 velocidades y acabado Elegance

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La berlina es el coche por excelencia, y el Volkswagen Arteon tiene cualidades para destacar entre las mejores. Entre sus principales virtudes, resalta su excelente comportamiento dinámico y su aplomo, así como su amplio habitáculo, lleno de detalles.

Con sus casi 4,9 metros, es más grande que el Passat, el emblemático coche de la marca alemana en este segmento, y tiene una línea más deportiva. No renuncia, no obstante, a la comodidad, ya que cinco personas pueden viajar en su interior de forma confortable. No solo por la amplitud interior -y su maletero, de 563 litros- sino también por su excelente aislamiento, que no deja pasar prácticamente ningún ruido incluso en autovía.

Su enfoque es más deportivo que el del Passat, respaldado por seis diferentes motores, tres gasolina y otros tres motores diésel, y tres niveles de acabados: Arteon, Elegance y R-Line. En gasolina se puede elegir entre un 1.5 TSI EVO de 150 CV y dos motores 2.0 TSI que entregan 190 y 280 CV respectivamente. La oferta de motores diésel consiste de dos 2.0 TDI con una entrega de entre 150 y 190 CV, y un motor 2.0 BiTDI CR, con una potencia de 240 CV.

Todos los motores pueden combinarse con un cambio de doble embrague (DSG) excepto el TSI de 150 CV. El DSG se ofrece de serie para el TSI a partir de 190 CV. El TDI dispone del cambio DSG de serie para todas sus versiones. Las versiones TSI de 280 CV y TDI de 240 CV disponen del sistema de tracción total 4MOTION. Todos los demás modelos disponen de tracción delantera.

En nuestro caso, hemos probado el TDI de 150CV con cambio automático DSG de siete velocidades, un propulsor ágil y eficaz y de consumo contenido, aunque con una respuesta mucho más resuelta con la opción manual -mediante levas o la propia palanca-. Su rendimiento se puede maximizar en virtud de los cinco modos de conducción, eco, confort, normal, sport e individual.

En su interior, destaca especialmente su amplia pantalla de 9,2 pulgadas para acceder al sistema de infoentretenimiento, que funciona mediante control gestual con la opción Discover Media Pro. También muestra información sobre el vehículo, como el indicador de fuerza G.

Un reloj analógico preside el salpicadero (recorrido en su totalidad por un LED que proporciona un toque de calidez), dotándolo de un toque de distinción, mientras que una segunda pantalla, de 12,3 pulgadas, sustituye al cuadro tradicional tras el volante. La visualización de la información se completa con un Head-up display retráctil sobre el volante, cuyo tamaño y posición resultan en exceso grandes y al que cuesta ligeramente acostumbrarse.

En marcha, además de su buen aislamiento, destaca también el amplio catálogo de ayudas a la conducción, como el sistema de reconocimiento de señales de tráfico y el de mantenimiento de velocidad. Ambos, junto con el de mantenimiento de carril, permiten que en la práctica el vehículo pueda circular por autovia prácticamente sin la intervención del conductor, que únicamente debe mantener la atención en la vía, ya que, entre otras cosas, se adapta a los límites de velocidad -incluso aunque estos hayan variado temporalmente, por ejemplo, por obras- y guarda la distancia con el vehículo precedente.