Motor - Pruebas

Vídeo: Así iba el legendario Seat Panda

Nos sentamos al volante de uno de los urbanos más populares de la automoción española. El contraste con sus equivalentes modernos es abismal, pero pasadas tres décadas sigue siendo un coche más válido de lo que parece

Diseñado por el prestigioso estudio de Giorgetto Giugiaro y producido bajo licencia Fiat, el SEAT Panda (solo 3,38 metros de largo) fue uno de los grandes de la motorización española de los 80, como décadas atrás sucediese, por ejemplo, con los también SEAT 600 y 850, o bien con el Renault 5, entre otros.

Sencillo como pocos (solía decirse aquello de "tienes menos detalles que un Panda") y basado en el Fiat de idéntico apellido, ofrecía un amplio habitáculo, hasta para 4 adultos, gracia a su forma cúbica. Sobre el italiano introducía modificaciones de diversa índole y, a partir del arranque de su fabricación en suelo patrio, en 1980 y hasta 1986, derivó en multitud de versiones, como la también famosa y popular mini furgoneta Trans (luego SEAT Terra).

Lanzado comercialmente bajo el lema 'SEAT Panda, amigo para todo', contó en origen con versiones Panda 35 y Panda 45, con motores para gasolina Normal de 843 cc (35 CV) y de 903 (era la del 127, con 45 CV), de acabado más completo: vidrios tintados, luneta trasera térmica con lava/limpialuneta, lunas laterales posteriores abatibles en formato compás, unos finos asientos reclinables con reposacabezas y salpicadero tapizado, además de bandeja cubremaletero, estaban incluidos en la factura base de éste.

Más tarde se añadirían los Panda 40, objeto de nuestra prueba con mecánica de 903 cc rebajada en compresión (daba 42 CV), para adaptarse a gasolinas de bajo octanaje, y Panda 45 Marbella, la versión más lujosa de todas.

Convivieron los Panda Montaña, un 45 dotado de apéndices pseudo 4x4 (neumáticos mixos más anchos, barras protectoras de parachoques y portaequipajes plástico sobre el techo), una declinación pick-up con techo de lona y hasta una versión con techo practicable.

El Panda, duro y rebotón sobre firmes irregulares, sobre todo su eje trasero (infernal al rebasar los clásicos 'guardas tumbados' habituales en zonas residenciales), es fácil de conducir; y eso que carece de asistencia en la dirección o los frenos. Lograba, en el mejor de los casos, una punta de 140 km/h, gracias a un 'peso pluma' de 680 kg (su salida desde parado, con un impreciso cambio manual de 4 marchas de desarrollos tirando a cortos, era fantástica para ser un sencillo utilitario). El consumo se movía en torno a 8-9 l/100 km en conducción habitual.

La puesta al día del modelo, tras la marcha de Fiat, daría lugar al SEAT Marbella; la Trans pasó a ser la Terra. El furgón de carga Emelba Chato y hasta un proyecto de Panda con 5 puertas (obra del carrocero catalán Emelba) y otro diésel serían igualmente derivados de un coche que, en nuestros días, cuenta con un 'alter ego' en el Mii, y que en su día llegó a contar con el favor de unos 500.000 clientes.

En nuestros días, el Panda ha recobrado popularidad como coche funcional pero de capricho, al hilo del cada vez más de moda espíritu retro o vintage. También de la mano de competiciones de bajo coste como el Panda Raid. De hecho, y aunque se pueden localizar unidades usadas por menos de 1.000 euros, dar con una en buen estado, que por cierto requiere aditivo a combinar con la gasolina sin plomo 95, puede rondar los 2.000 euros.

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