Motor - Pruebas

Prueba del híbrido BMW 225xe

El primer monovolumen de la hélice también se ofrece en versión combinada gasolina/electricidad de alto rendimiento, excelente prestación y un precio elevado, amén de otros condicionantes

Nunca hasta este modelo BMW había contado con un monovolumen, que además es de medidas compactas para batirse, sobre todo, con los Mercedes Clase B y Volkswgen Sportsvan: 4,34 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,56 metros de alto. Se trata del Serie 2 Active Tourer o, si se prefiere con 7 plazas, del Serie 2 Gran Tourer.

Nosotros hemos analizado el primero en su versión híbrida iPerfomance 225xe xDrive, que rinde la friolera conjunta de 224 CV (con la batería eléctrica a plena carga) para lanzarlo, como explicamos en la vídeo prueba sobre estas líneas, por encima de 200 km/h de punta. El sprint entre 0 y 100 km/h es de lo más escueto: 6,7 segundos.

En cuanto al gasto, anuncia 2 l/100 km, que son un tanto "irreales" porque constan de 2 partes de recorrido eléctrico, o sin emisiones, y de una térmica (este propulsor es un 1.5 de 3 cilindros turbo), quemando gasolina sin plomo 95. En la práctica, hemos registrado un consumo que oscial entre 4,5 y 7 l/100 km, según la "alegría" sobre el pie derecho o lo espeso del tráfico.

Su marcha eléctrica anuncia casi 40 km, de nuevo optimistas y que hemos rebajado a la mitad. Y para recargarlo, en un enchufe de casa exige, al menos, 4 horas. La operación reviste el habitual engorro del cable: sacarlo del maletero, arrastrarlo por el suelo y ensuciarlo, volver a enrrollarlo una vez terminado todo...

El coche, interiormente luminoso y rico en calidades, concentra un innegable virtuosismo técnico, si bien las baterías "comen" 70 litros al maletero hasta dejarlo en 400, más o menos aceptables. No es grande por dentro, sobre todo detrás, pero sí apto, por ejemplo, para una pareja con un par de niños. Además, el asiento posterior ajusta en longitud y los respaldos de esas plazas vienen seccionados en porciones 40/20/40, un interesante guiño a la versatilidad.

Por lo demás, se conduce como cualquier otro coche, es confortable y razonablemente aplomado yendo fuerte. Hay 3 opciones a seleccionar en la consola para apurar el tándem mecánico de gasolina y electricidad. Mientras, el cambio automático y secuencial aporta 6 marchas. Y como el propulsor eléctrico guía las ruedas traseras, cuando el térmico hace lo propio con las delanteras, en la práctica, y siempre que la batería tenga carga, actúa como un tracción total (de ahí el apellido xDrive). Una ventaja cuando vuelva el mal tiempo y tengamos que encarar firmes resbaladizos.

¿Merce la pena? Sí... puestos a ir a la última. Es más, un 225i xDrive automático de 231 CV, con motor turbo de gasolina, sube a 41.550 euros, cuando nuestro protagonista, de maneras parecidas, se contiene en 39.500 euros. Pero claro, un Serie 2 diésel como el 216d (116 CV) sale por 28.650 euros, y cumple muy satisfactoriamente...

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