Motor - Pruebas

Probamos el Passat más potente de la gama

Cuenta con motor de gasolina de 280 CV, cambio automático DSG e incluso tracción total 4Motion. Es rápido y no especialmente "sediento", con maneras casi deportivas. Eso sí, con el nivel de terminación R-Line, en la imagen bajo estas líneas, supera 48.000 euros

Por distintos motivos, el Passat de Volkswagen es una de las berlinas medias (segmento D de mercado) más interesantes. Lo hay más versátil y capaz como familiar Passat Variant pero, modas al margen, es una compra más sensata que la de cualquier todocamino al uso.

Primero, porque precio y calidad lo sitúan entre el estrato más exclusivo y el más generalista o pupular, como explicamos en el vídeo sobre estas líneas.

Y, segundo, porque por dimensiones, habitabilidad, rendimiento (en cualquiera de sus mecánicas, ya sean diésel TDI o gasolina TSI, todas turbo y de inyección directa) y comportamiento en carretera resulta siempre seguro y gratificante.

Mide casi 4,80 metros de largo, que no es poco, pero maniobra con toda facilidad (gira entre bordillos en menos de 12 metros) y se lleva "con un dedo" desde el principio, gracias a una estudiado puesto de mando y a un comportamieto muy efectivo. Asimismo, sus cotas dan paso a un maletero que no anda lejos de los 600 litros, realmente grande, y a un habitáculo que ofrece mucho espacio para 4 adultos.

La unidad probada, 2.0 TSI DSG6 280 4Motion Sport R-Line, excede de 48.000 euros. Quizá muchos para aquellos que consideren que esa cifra de paso a productos de mayor 'caché' firmados por Audi, BMW, Jaguar o Mercedes. También es cierto que hablamos del Passat más completo de la gama. Una gama que arranca en unos 26.000 euros.

Rinde 280 CV y un contundente par máximo de 350 Nm. Una fuerza que, por cierto, se percibe con nitidez, más allá de la orografía del terreno o del peso que llevemos a cuestas, también porque permanece constante entre 1.700 y 5.600 rpm, el principal margen de utilización mecánico.

En la práctica, responde con deportividad, como por cierto se espera de su seductora apariencia externa e interna. En gran medida por lo elástico de una mecánica que parece no tener fin, que homologa una velocidad máxima de 250 km/h y que catapulta a esta versión hasta 100 km/h, saliendo de parado, en unos rápidos 5,5 segundos.

Homologa 7,2 l/100 km (160 g/km de CO2), aunque en la práctica el gasto medio real ronda 10 l/100 km, asumibles si, junto a la potencia que emana de su propulsor de gasolina, consideramos un peso de 1.615 kg, su tracción total 4Motion (ideal para transmitir al asfalto su abutada energía, en particular yendo "ligeros" y sobre firmes resbaladizos) y su cambio automático y secuencial (con levas en el volante) DSG, de 6 marchas; un prodigio de suavidad y rapidez.

Hay poco que reprochar a un producto tan "redondo" como éste. Quizá, y como decíamos, el precio, cercano al de los "Premium" de la categoría (e incluso de la superior, aunque sea con menos motor), porque incluso la calidad brilla a excelente nivel. Quizá el equipamiento de serie, que no pasa de correcto y que regruesa la factura en algo más de 2.500 euros si lo queremos con aditamentos R-Line externos e internos.

Y es que en un Passat así se pagan aparte elementos como los asistentes de conducción (aviso de mantenimiento de carril, de tráfico posterior cruzado, regulación dinámica del alumbrado, asistente para circular de forma automática en atascos y de obstáculos en los ángulos ciegos, o frenada automática Emergency Assist) cuestan 1.200 euros, el acceso con llave "inteligente" 550 euros y la cámara de visión trasera (para maniobrar con mayor seguridad), 495 euros.

A cambio otros, como el Bluetooth más sencillo ofrecido por Volkswagen, los faros LED, la instrumentación digital configurable o el sistema de navegación, con pantalla tácitl a color de 8 pulgadas, son dotación estándar.

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