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Ford Kuga ST-Line 2017: carácter deportivo

Conducimos el acabado «sport» de la segunda generación del Ford Kuga, producido en Almussafes (Valencia)

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SUV y deportivo es lo que demandan mayoritariamente los clientes y el círculo que todas las marcas intentan cuadrar. La apuesta de Ford en esta materia es el Ford Kuga ST-Line, el acabado más deportivo de su SUV mediano, producido en Almussafes (Valencia), y cuya segunda generación acabamos de probar.

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En concreto, nuestra unidad de pruebas montaba un motor diésel de 180CV y contaba con tracción integral 4x4, lo que lastraba los consumos -hemos hecho, de media, 7,9 litros a los 100 kilómetros- pero garantizaba agilidad en pistas rotas. Y es que, gracias a su altura al suelo, de 20 centímetros, el Kuga puede aventurarse con éxito por territorios vetados a otros SUV, aunque siempre teniendo en mente que no se trata de un todoterreno y que, además, equipa una suspensión deportiva.

Exteriormente, el ST-Line se diferencia por detalles deportivos propios, como ventilaciones laterales en negro, molduras de puerta del color de la carrocería y embellecedores de las luces antiniebla , así como unas llantas de aleación de 18 pulgadas y barras de techo con acabado en negro.

En el apartado del equipamiento, el Kuga ST-Line puede presumir de la amplia variedad de aditamientos que Ford acostumbra a incluir en sus coches, como control de crucero y navegador, además de los detalles propios de este acabado, como tapizado de asientos parcialmente en cuero con Alcántara con costuras en rojo, alfombrillas delanteras y traseras con costuras en rojo, forro de techo diferente al del resto de la gama. En general, la sensación del interior es buena, y pese a que el predominio del plástico es total, éste es de buena calidad y está bien rematado.

Interiormente, las principales diferencias con su antecesor son el freno de estacionamiento, que ahora es eléctrico, y la actualización del software del sistema de entretenimiento a Sync3, mucho más fluido.

Su comportamiento dinámico sorprende, en especial por lo silencioso del habitáculo, habida cuenta de que el propulsor no es de los menos ruidosos del mercado. El motor en sí no difiere del que montan otras versiones del Kuga, pero esta unidad, de 180CV y cuatro cilindros en línea, ofrece brío de sobra para resolver cualquier situación de conducción, adelantamientos en pendiente incluídos.