Shine 110 EAT6

Citroën C4 Cactus: confortable y con estilo

El nuevo compacto galo, fabricado en Villaverde, estrena un novedoso y efectivo sistema de suspensión

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Citroën ha renovado este 2018 su berlina compacta C4 Cactus para actualizar su particular estilo e incrementar sus cualidades dinámicas. El coche «madrileño» -se fabrica en la factoría de Villaverde- de PSA presume ahora de una estética renovada, aunque igualmente rompedora, si bien sus icónicos «airbumps» o protectores en las puertas pierden protagonismo y se reducen a la mínima expresión, y se han eliminado las llamativas barras del techo que lucía la anterior generación.

Más allá de la estética, Citroën ha trabajado en esta actualización para dotar al C4 de un mayor confort de marcha, y situarlo entre los más cómodos del segmento. Todas las versiones (salvo la de acceso de 82CV), incluyendo nuestra unidad de prueba, cuentan con los nuevos Amortiguadores Progresivos Hidráulicos, que se asientan en la exitosa experiencia de la marca gala innovando en este tipo de sistemas, que ya les reportó grandes éxitos con el mítico DS «Tiburón».

Este novedoso sistema de suspensión incluye unos topes hidráulicos que suavizan la respuesta de los amortiguadores. En marcha, garantiza superar la mayoría de obstáculos de la vía con bastante suavidad. Además, contiene bien los movimientos de la carrocería, siendo en gran parte responsable de que el C4 Cactus tenga un comportamiento dinámico ágil y agradable.

La experiencia la redondeó, en nuestro caso, el ágil y eficaz propulsor gasolina Puretech, de 110 CV. Este motor tricilíndrico es capaz de impulsar al C4 Cactus con mucha alegría en prácticamente cualquier situación. Su sonido, perceptible en el habitáculo pese al trabajo desarrollado por Citroën para insonorizarlo (con cristales más gruesos, encapsulado de los cristales traseros, más materiales aislantes en el vano motor y juntas de estanqueidad en las piezas móviles), es además muy agradable, y su consumo, que rondó los 6,3 litros de media en nuestra prueba, bastante contenido.

Este motor se combinaba, en nuestro caso, con un cambio automático EAT6 de seis velocidades, preciso a la hora de seleccionar la marcha adecuada pero algo lento de reacciones. Las marchas pueden engranarse de forma manual utilizando la palanca, y también hay un modo Sport que fundamentalmente lo que hace es revolucionar más el motor, retrasando las subidas de marcha y adelantando las bajadas.

En el interior, la estética es igualmente rompedora y, a la vez, minimalista. El cuadro es totalmente digital, y bastante pequeño. La información que ofrece es limitada, pero suficiente: la velocidad, la marcha engranada, el remanente de combustible que queda en el depósito y si las luces están o no encendidas. Prácticamente todo lo demás se controla a través de la pantalla central de infoentretenimiento, incluyendo indicaciones de seguridad, como la alerta por colisión.

Esta pantalla central, de 7 pulgadas, da acceso al navegador y al sistema de infoentretenimento, compatible con Android e iOs. También controla todo lo relacionado con el confort interior, como el climatizador, reduciendo al mínimo la presencia de botones físicos en el salpicadero. En éste llama también la atención la disposición de la guantera, que cuenta con un cajón superior, lo que imposibilita ocultar un airbag, que va inserto a cambio en el techo. Como consecuencia, no hay posibilidad de instalar asideros superiores sobre la puerta del copiloto, y tampoco están sobre la del conductor.

Mención aparte merece la opción de techo panorámico, que causa un efecto sorprendente al ocupar la mayor parte del techo -sin posibilidad de taparlo puntualmente con una cobertura opaca-, y los asientos. Estos, denominados Advanced Comfort, son grandes y muy cómodos, y agarran bien. También hay que recordar que las ventanillas traseras son de tipo compás, es decir, abatibles.