España es junto con Italia el país europeo con los coches usados más baratos

El tirón de los «kilómetro cero» sube el precio medio de los usados un 4,5% en 2017

MadridActualizado:

Los coches usados más jóvenes han triplicado a lo largo de 2017 el ritmo de crecimiento respecto a los más antiguos. Esta presión de la demanda ha hecho que el precio medio de los vehículos de segunda mano en España cierre 2017 con una subida del 4,5%, situándose en los 16.725 euros de media.

Según recoge AutoScout24 en su ‘Observatorio europeo de precios’, el tirón de las automatriculaciones, que ya suponen más del 10% de las operaciones en el mercado de nuevos, está permitiendo nutrir al mercado de usados de kilómetro cero en un momento en el que éstos son muy demandados en los concesionarios. De hecho, uno de cada cuatro usados vendidos por profesionales tienen menos de un año.

No obstante, si hacemos una comparativa con los principales mercados europeos, lo datos muestran que España es, junto con Italia, el país con los usados más baratos. De hecho, presenta diferencias que pueden llegar hasta los 4.000 euros si tomamos como referencia a nuestros vecinos franceses o alemanes.

La razón para este desequilibrio de precios se encuentra en la fuerte demanda de coches mileuristas del mercado de ocasión español, reflejo de un parque móvil que, con casi 12 años de media, es el más envejecido de Europa. De hecho, a pesar de la fuerza que están tomando los usados jóvenes todavía no consiguen eclipsar al coche de más de diez años, que representa el 57% del mercado total.

¿Coche nuevo o kilómetro cero?

Muchos compradores de coche tienen claro desde el primer momento si decantarse por un vehículo nuevo, uno seminuevo, kilómetro 0 o de segunda mano. Otros, sin embargo, dudan hasta el último momento, con lo que proponemos a continuación una serie de consejos para inclinarse por la opción más correcta en cada caso.

Los coches nuevos están sin matricular y no han sido antes usados. Se fabrica una vez que el cliente ha hecho el pedido cumpliendo cada una de sus peticiones, con lo que es un coche configurado a gusto del comprador desde el primer momento. Eso sí, una vez se ha realizado el encargo tendrán que pasar algunas semanas hasta que haya llegado al concesionario. También hay que tener en cuenta que los coches que estrena el comprador sufren una inmediata devaluación de su valor nada más salir del concesionario, un descenso que los expertos cifran en el 15% aproximadamente.

También puede ocurrir que nos ofrezcan coches en stock, es decir, nuevos y sin matricular pero que ya están fabricados y que el concesionario guarda a la espera de un comprador. Las ventajas de optar por uno de estos vehículos son, entre otras, que no hay que esperar ese tiempo de fabricación y que suelen tener descuentos sobre el precio de venta.

Los coches de kilómetro 0, por su parte, ya han sido matriculados y suelen tener algunos kilómetros hechos, puesto que han podido estar en exposición o servir para desplazamientos de profesionales del concesionario. No suelen superar en ningún caso los 25.000 kilómetros y normalmente tienen un precio muy atractivo. Hay que tener en cuenta que la garantía de dos años comienza en el momento de matriculación, con lo que habrá que restar al periodo de validez el tiempo transcurrido desde la compra hasta la fecha en que se matriculó.

Los coches de segunda mano han tenido una vida útil que suele exceder los dos años de garantía y habrá que informarse del uso que han tenido previamente, del kilometraje y del estado en que se encuentra, información que en los concesionarios cuenta con toda la fiabilidad de sus profesionales.

Trucos para comprar un coche de segunda mano

Para comprar un vehículo de segunda mano con las máximas garantías es fundamental seguir una serie de recomendaciones, como las que nos ofrecen desde Autocasión. Lo primero que debes hacer es mirar el exterior del automóvil; comprueba si tiene golpes. Los arañazos y pequeñas abolladuras de aparcamiento no deben desanimarte a la hora de comprar un coche: te servirán como arma para negociar el precio, pero no significan nada grave.

Busca asimetrías en la carrocería. Si un faro está más bajo, si el parachoques tiene más hueco entre él y la aleta en un lado que en otro o si el capó ajusta más por un lateral… nos indica que hay un golpe mal reparado; eso sí debe ponernos en alerta.

Comprueba todas las luces, pilotos, molduras… Desconfía de los coches que equipan las tulipas traseras tipo “tuning”, a veces se montan tras un accidente, ya que son más baratas que las originales.

Abre el capó y revisa los anclajes de los faros, los puntales delanteros y los soportes de los amortiguadores. Sigue jugando a las siete diferencias… si la soldadura de uno de los puntales es distinta a la del opuesto, puede haber sido reparado.

Ya que estás en el vano motor, comprueba si hay fugas de aceite, si la mecánica está demasiado limpia o demasiado sucia…

Pide al propietario que ponga en marcha el coche. Observa si en el proceso de arranque el propulsor traquetea demasiado: podría indicar que algún soporte de motor está roto.

Con el motor encendido, pide al propietario que gire la dirección a un extremo y al otro. Si oyes una especie de gruñido, puede deberse a un nivel de líquido de la servodirección bajo, lo cual indica una fuga en el sistema de asistencia. Si se oyen chirridos, normalmente se debe a una correa de auxiliares en mal estado o destensada.

Con la dirección hacia un lado, revisa el estado de los guardapolvos de los palieres y las rótulas de la dirección, los tacos de los trapecios, etc. Unas gomas agrietadas o rotas te indican el kilometraje real del coche.

Examina los discos de freno; si tienen un borde brillante y en relieve, indican un alto desgaste. Si el coche no tiene muchos kilómetros y los discos están muy desgastados, normalmente significa que el conductor abusa demasiado del freno o que circula a mucha velocidad.

El maletero también es un lugar para investigar. Si la moqueta está muy gastada o sucia, es que el coche suele circular muy cargado. Levanta la alfombra y mira el hueco de la rueda de repuesto. Si hay humedades, óxidos, etc… puede indicarte que el maletero no cierra bien o que entra agua por un piloto trasero, lo cual puede ser consecuencia de un golpe mal reparado.

En el habitáculo, mira debajo de los asientos y alfombras. Si hay cristales, puede ser por un intento de robo o por un accidente: pregunta al propietario.

Revisa el funcionamiento de todos los sistemas eléctricos del coche. Acciona las ventanillas, los asientos con este sistema de regulación, el aire acondicionado, los limpiaparabrisas y todos los accesorios que monte la unidad en cuestión.

Busca incoherencias. Si marca pocos kilómetros, pero el volante, pomo del cambio y pedales tienen mucho desgaste, desconfía.

Si el pedal del embrague muestra un desgaste más acusado por el lado izquierdo, puede ser que el conductor suela llevar el pie descansando sobre ese pedal. Esto habrá dejado huella en el embrague y es una reparación cara.