Lotería de Navidad Así se protegen los décimos de Lotería de Navidad de los falsificadores

El papel especial de seguridad y una tinta de seguridad hacen casi imposible crear réplicas idénticas

Falsificar un décimo de Lotería de Navidad es casi imposible
Falsificar un décimo de Lotería de Navidad es casi imposible - MAYA BALANYÁ

Todo el mundo quiere tener en su cartera (o en el cajón o en la mesilla de noche) ese décimo que el próximo día 22 de diciembre, con motivo del sorteo de este año de la Lotería de Navidad, resulte agraciado. Es una realidad que no todos pueden tenerlo, de hecho sólo unos pocos serán los agraciado, pero aún hay quienes intentan, por cauces ilegales, falsificar los décimos para llevarse un buen pellizco.

Esta misión, sin embargo, cada año es más difícil debido a las medidas de seguridad que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre implementa en todos y cada uno de sus décimos para que nadie intente hacer trampas. Y, en el caso de que lo intente, que no consiga su propósito.

Los billetes de lotería comienzan su ciclo de vida muchos meses antes del día del sorteo, más o menos en el mes de mayo. Por entonces la Fábrica de Moneda y Timbre no para y allí sus trabajadores se afanan en completar las remesas de décimos, que cada vez son más seguros.

Papel especial y fibras invisibles

La clave del éxito está en que la impresión de los décimos se realiza en varias fases bajos sofisticadas técnicas y rigurosas medidas de seguridad, como si de papel moneda se tratara. Es decir, igual que los billetes de curso legal.

Para que nada falle y nadie se aproveche, todos los décimos están impresos en un papel de seguridad OCR, que lleva en su composición fibrillas que no son visibles para el ojo humano, pero que sí lo son bajo el efecto de una lámpara ultravioleta.

Las tintas, por su parte, tampoco representan un aspecto que se deje al azar y se utilizan compuestos de seguridad que se secan a través de aire caliente. Y, por si todo esto fuera poco, los billetes también cuentan con dos códigos, uno de barras y otro numérico, que reconocen automáticamente las máquinas de los puntos de venta autorizados.

Además, este papel especial le confiere a los boletos un tacto casi inconfundible e igualmente complicado de conseguir por los falsificadores que este año, como en todos los precedentes, lo tendrán muy difícil si pretenden poner en circulación billetes ilegales.

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