Lotería de Navidad Las anécdotas más «crudas» del sorteo de Navidad: niños que lloran y premiados que descubren no serlo

Bolas que se caen, premios que no son... El día 22 de diciembre esconde felicidad pero también amargas sorpresas

La mujer que pensaba que le había tocado un premio, pero no
La mujer que pensaba que le había tocado un premio, pero no - Efe

Con cada Sorteo de Navidad se desata una especie de carnaval en el Teatro Real de Madrid. Más allá de los disfraces y el ambiente festivo, al final quienes peor lo pasan son los niños de San Ildefonso. Ellos suelen protagonizar la mayoría de las anécdotas como consecuencia de los nervios, pero también se han dado situaciones incómodas lejos de la tarima. Comportamientos extraños, premios que se celebran pero que al final no son...

No es necesario remontarse mucho en el tiempo para recordar momentos que pasarán a la historia del sorteo. En 2014, Maguette Fall Diop rompía a llorar después de que se le cayera uno de los números. La bolita rodó, la recogió, pero luego fue incapaz de cantar el número en cuestión: el 58.052: «¡Ay, no me sale!», dijo desesperada. Entre lágrimas bebió agua para tranquilizarse. Mientras, el púlico del Teatro Real le agradecía el esfuerzo con una ovación unánime.

Ese mismo año había en el salón un hombre con un disfraz difícil de describir. Peluca rubia, rostro verde, vestimentas de aspecto metálico... Más que por su disfraz, este hombre llamó la atención de Televisión Española por lo que decía: «Al mundo vendrán, dentro de poco, 13 millones de naves, de una confederación intergaláctica. De Ganímedes...», predijo. En lo que esperamos a ver si se cumple este vaticinio, nos quedamos con su disfraz:

Un año después se produjo una de las anécdotas menos amables que se recuerdan. Pasadas las 9.30 horas de aquella mañana, Zaira y Aroa tomaban el relevo de sus compañeros Isaac y Nazaret. A las 9.56 las dos sacaban un cuarto premio, el 52.215, premiado con 20.000 euros al décimo. En el Salón de Loterías una mujer celebraba convencida de que le había tocado. En cuestión de segundos la rodeaban decenas de periodistas y cámara de fotos.

«¡Qué agobio, qué agobio, pero si parezco la Pantoja!», dijo Mónica, la presunta agraciada. Poco después llegaba el mazazo: con los nervios la mujer se había equivocado en un número y no, no había recibido el cuarto premio. Fue un disgusto grande.

Algo parecido ocurrió en el año 2012, cuando un error en la web de Loterías y Apuestas del Estado señalaba que el Gordo de Navidad había caído en varias provincias españolas. La página señalaba como agraciadas administraciones de Teruel, Ávila, Burgos, Salamanca, Vitoria y Toledo, con el consiguiente revuelo de periodistas y curiosos. En cuestión de minutos se deshizo el malentendido y se pospuso la celebración para otro momento.

A quien sí le tocó la lotería en 2015 fue a Mariano Rajoy, aunque fuera lo jugado. En Málaga, durante la campaña para las elecciones del 20-D le regalaron un décimo del número 6.150. Al terminar en cero, como el Gordo, al presidente le tocaron 20 euritos.

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