Las administraciones de Lotería con más suerte de España

Por toda la geografía española hay administraciones míticas por la cantidad de veces que han repartido premios en el sorteo de la Lotería de Navidad

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Más allá de la mítica «Doña Manolita», administración madrileña conocida por toda España por la fama que tiene de repartir premios en el sorteo de la Lotería de Navidad, hay administraciones con la misma fama repartidas por todo el país. Estas son algunas de las más destacadas.

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  1. «La Bruixa d’Or»: la «sort» de Cataluña

    Xavier Gabriel, propietario de la administración, en una imagen de 2011
    Xavier Gabriel, propietario de la administración, en una imagen de 2011 - EFE

    En Cataluña si existe una administración con suerte es la de Sort. Este municipio de Lérida, cuyo nombre significa precisamente «suerte» en catalán, cuenta con la popular «La Bruixa d’Or», famosa por pellizcar habitualmente premios en todos los sorteos de Navidad. Ello se debe al importante volumen de negocio que tiene: se estima que su ventanilla es la que más boletos vende y más factura de España y de aquí a que tenga siempre disponibles muchos números diferentes. Su fama hace que día tras día se formen largas colas a las puertas de este establecimiento en busca de suerte y su popularidad le ha llevado a ser también la administración con más venta online.

    El propietario de este imperio, Xavier Gabriel, también es el lotero más conocido de España. Sus negocios –desde que en 1986 pusiera en marcha «La Bruixa» ha creado seis empresas relacionadas con la lotería y una fundación social– le han convertido en una personalidad en España pero también sus planes innovadores, como el de ser el primer turista espacial español.

    «La Bruixa d’Or», además, ha sido noticia recientemente después de que Gabriel decidiese trasladar la sede social a Navarra y la sede fiscal a Madrid a raíz del conflicto político catalán. El motivo: las presiones, amenazas e intentos de boicot que ha sufrido por no ser independentista.? Su cambio de sede, de momento, le ha reportado todavía más suerte, al menos en cuanto a ventas.

    Por Anna Cabeza

  2. Administración Ormaechea de Bilbao

    Administración Ormaechea de Bilbao
    Administración Ormaechea de Bilbao - LUIS CALABOR

    Más de 75 años de historia avalan el buen hacer de los gerentes de Ormaechea, una administración apreciada en Bilbao no solo por su larga trayectoria, sino por los 119 grandes premios que ha repartido en este tiempo. Entre ellos, el Gordo de la Lotería de Navidad de 1986, el segundo bote de la de 2002 y el cuarto de la de 2014. Un éxito que Sergio Echevarría, nieto de la fundadora del despacho, Concha Ormaechea, espera repetir el próximo 22 de diciembre: «Tenemos buena sintonía», afirma.

    La suerte, de hecho, ha acompañado a este negocio bilbaíno desde que la propia Ormaechea se hiciera con la administración número 1 de Bilbao en el año 1941. En palabras de su nieto, Concha «fue una emprendedora para su época», pues consiguió sacar adelante la empresa a través de herramientas de marketing novedosas. Una de las más curiosas fue la composición de una «bilbainada», canción típica de Vizcaya, para que sonara en la radio cada vez que ganaban un gran premio.

    Tras dos mudanzas, la familia de loteros recayó en el número 46 de la Alameda San Mamés. El local cambió, pero buena parte de su clientela ha permanecido fiel a Ormaechea: «Hay mucha gente que confía en nosotros y que no pierde nunca la esperanza», destaca Sergio, que explica que algunas personas compran cada año el mismo número que antaño adquirían sus padres y sus abuelos.

    Una tradición que sigue viva a pesar de los inevitables cambios que ha sufrido el negocio a lo largo de los últimos años. Internet ya forma parte del día a día de la administración, hoy regentada tanto por Sergio como por sus hermanos, Alberto e Iván, que la heredaron de su madre, Ana Mendicuti. De hecho, ya es posible comprar los billetes a través de su página web, a través de la cual venden también a otros puntos de España y el extranjero.

    Por Adrián Mateos

  3. La «solera» de las loteras burgalesas

    En Castilla y León, «solera» es sinónimo de «suerte» en algunas de sus administraciones. Ocurre, por ejemplo, en el despacho número 1 de Burgos, la más antigua de la capital. Fue la bisabuela de su actual regente, Patricia Cáceres, quien en 1929 y después de enviudar, decidió emprender el negocio que después dejaría a sus hijos, nietos y ahora biznietos. Esta saga de loteras burgalesas —todas han sido mujeres— llevan más de 80 años repartiendo suerte. Entre los premios relevantes que ha otorgado esta pequeña administración, Patricia recuerda el Gordo que en 1963 hizo millonarios a los vecinos de Santa María del Campo. Pero no es el único, ya que este negocio ha vendido varios segundos, un tercero y decenas de décimos del 30030, premiado en dos ocasiones. «Recuerdo que mi madre, allá por la década de los ochenta, dio un tercero y un cuarto en un mismo año».

    Con la experiencia de los años ha visto que el «efecto llamada» de los premios es innegable. En 2017, la ventas respecto al Sorteo Extraordinario de Navidad van «mejor» que en los últimos años, donde todavía se percibían los coletazos de la crisis. Ellos tienen clientes «habituales» pero también «muchos de fuera», cosa que se ha acrecentado en los últimas ediciones gracias a internet.

    Soria viene siendo tradicionalmente desde hace tiempo la provincia que encabeza la consignación de décimos por habitante. Sea por ello, o porque está tocada por la varita de la fortuna, la provincia cuenta con algunas de las administraciones más afortunadas de Castilla y León. Una de las que ha participado en el reparto de esa lluvia de millones que de vez en cuando ha salpicado la provincia es la número 1 de Almazán. No hay que remontarse más de una década para recordar que este despacho del municipio soriano repartió 375 millones de euros con la venta de 125 series del número 20297, agraciado con el Primer Premio del Sorteo Extraordinario de Navidad de 2006. Cinco años más tarde, en 2011, distribuyó un tercero y un quinto, «algo muy difícil», apunta la lotera María Victoria Cid, actual regente, heredera de un negocio familiar que comenzó en 1914.

    Su más de un siglo de existencia ha dado para muchas anécdotas y alegrías. Recuerda que en 1964 repartió una aproximación del Gordo que correspondía al número 20426, «un abonado», y que en los años 80 con las huelgas de correos recibieron el 2º premio de la Lotería después del sorteo, así que el número fue devuelto pues moralmente el número no estaba pagado. «Mi padre Santiago nunca se arrepintió de devolverlo sino de la cantidad de papeles que le hicieron cumplimentar pues nadie se creía que pudiera ser tan honrado», plasma María Victoria en la misma web de la administración. El despacho tiene números fijos desde hace más de 65 años y muchos de los premios que hemos repartido han tocado en abonados. En 2017, por lo que respecta a «reservas» la cosa va muy bien, «mejor que otros años», aunque su regente añade con cautela que habrá que esperar a la verdadera venta «porque luego hay muchas devoluciones».

    Por Henar Díaz

  4. Casa Bello, «la lotería de los millones»

    Imagen de archivo de Lotería Bello
    Imagen de archivo de Lotería Bello - MIKEL PONCE

    Todavía hoy hay gente que recuerda la mítica administración de lotería frente a la plaza del Ayuntamiento de Valencia como la «lotería de los millones». Quienes no lo recuerdan, la frase grabada en la fachada les despierta el interés. La fama de «casa Bello» se debe a su reparto de premios en tantísimas ocasiones desde que un joven Juan Bello Paricio la fundara en el año 1912. Desde los años 40, que llegó a dar el segundo premio del Sorteo Extraordinario de Navidad y, tan solo quince minutos después, dio el primero, repartiendo alrededor de 30 millones de pesetas, ha continuado repartiendo suerte con un primer premio en 2006 y un quinto en 2015.

    Aunque cada año Bello es la administración que más despacha, los inicios no fueron fáciles. Pocos saben que el primer local no estuvo inicialmente en la emblemática plaza, que por entonces tomaba el nombre de plaza de Emilio Castelar, sino que se ubicó en la parte posterior de la Lonja de Valencia. Sin embargo, el «carácter emprendedor, la tenacidad y el ímpetu de trabajo» de Bello Paricio –cualidades que destacan sus familiares– le hizo trasladarse al punto neurálgico de la ciudad. Allí, casa Bello ha sido testigo durante más de cien años de los acontecimientos históricos y políticos de la sociedad, que en aquel entonces se desplazaba desde otros puntos de España para comprar lotería. No era raro escuchar decir «vengo de tal parte de España a comprar lotería a casa Bello», indican desde la administración.

    Ahora, en la era de Internet, es posible comprar los décimos desde cualquier punto y recibirlo en casa, sin embargo las técnicas de venta que en su día empleó su fundador distan a las que se conocen hoy en día: el joven emprendedor abastecía a clientes de otras provincias mediante envíos por correo, e incluso se trasladaba a la estación de ferrocarril con su maleta «para abastecer décimos de lotería a los ordinarios de los pueblos puesto que en aquellos tiempos apenas había puntos de venta fuera de la ciudad». Su esfuerzo e ilusión, sumado a la fortuna que acaricia a esta «casa», ha trascendido con los años, de forma que, aquel lema que padres y abuelos valencianos recuerdan «¡Otro gordo en Bello!», sigue presente para los que conservan la tradición y prueban suerte cada año en el Sorteo Extraordinario de Navidad.

    Por Ade Palomar