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Wildeboer se queda sin final

Lochte muerde el polvo y cede en la última posta del relevo ante el joven Agnel

30.07.12 - 08:31 -
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Wildeboer se queda sin final
Wildeboer, durante la primera sesión de clasificación./AFP
La venganza es un plato que se sirve frío. En los Juegos Olímpicos, más o menos a la temperatura de una piscina. Francia mordió el polvo hace cuatro años en el relevo de 4x100 libres y este domingo se tomó la justicia por su mano. De forma grandiosa, estratosférica, colosal, majestuosa, la nueva perla de la natación francesa, Yannick Agnel, le pintó la cara en la última posta a ni más ni menos que Ryan Lochte, el que apuntaba como figura de los Juegos de Londres. La escena recordó a la que se vivió hace cuatro años cuando Lezak dio la gloria a Estados Unidos en los relevos frente a la Francia de Bernard. Los americanos tenían la carrera perdida, pero la salvaron después de un golpe de genialidad en el último relevo. Los que se quedaron con las ganas fueron los franceses, que alinearon el mejor equipo de su historia. Este domingo, los franceses giraron la tortilla. Más bien lo hizo Agnel, que fue capaz de firmar un increíble 46,74 en el relevo final. La carita que se les quedó a Phelps y Lochte era todo un poema.
El caso es que todo parecía que los norteamericanos, que cambiaron totalmente el cuarteto respecto al que alinearon en las ‘semis’, se iban a colgar el oro, después de una gran primera posta de Adrian, que fue capaz de neutralizar al recordman mundial Magnussen. Phelps tomó el relevo en segunda posición y puso tierra de por medio, distancia que Jones supo consolidar y que parecía suficiente para el relevista final, Ryan Lochte, que solo tenía que administrar la ventaja. No fue así. El galo Clement le dio el testigo a Agnel con medio segundo perdido respecto a los estadounidenses y ahí, el equipo francés obró el milagro. Su hombre fuerte voló sobre el agua y se comió al pez grande. Francia, por fin, se merendó a EEUU, que decepcionó. El oro se le sigue resistiendo a Phelps, mientras que Lochte, que el sábado dio una exhibición, arrojó su primera muestra de debilidad.
Además de la magia de los relevos, la segunda jornada en el centro acuático deparó dos nuevos récords mundiales, uno en categoría femenina y el otro en masculino. Pasada la natación de cartón piedra que nos solían ofrecer los trajes de baño de poliuretano, el deporte acuático vuelve a ser auténtico y los récords vuelven a caer como moscas.
El primero fue en los 100 mariposa, una prueba en la que se impuso la gran favorita Dana Vollmer, después de controlar como nadie los dos largos de la mariposa. En el primero salió a marcar, no quiso quemar las naves, y luego echó el resto en el segundo, donde sacó a relucir su poderío, tras firmar 26 segundos en la primera posta y clavar un 29,6 en el segundo, para convertirse en la primera mujer que baja de los 56 segundos en los 100. La hasta entonces plusmarquista mundial, Sarah Sjostrom, se quedó sin récord mundial y sin medalla. Los premios fueron para la china Lu y para Alicia Coutts. La danesa Ottesen, que pasó primera en el 50, se hundió en el segundo parcial.
El segundo momento cumbre de la noche en cuanto a las marcas lo protagonizó el sudafricano Van der Burgh, que pulverizó la mejor marca mundial de todos los tiempos de 100 braza. Corría contra el plusmarquista mundial Sprenger y contra el ganador del oro olímpico en las dos últimas ediciones. Nivel supremo para una final olímpica, que el africano se merendó desde el pistoletazo de salida. Saltó a morir, no desfalleció en ningún momento y firmó un 58,4, estratosférico, después de pasar por la ecuador de la prueba en 27,07. Kitajima, que aspiraba al triplete, tuvo que conformarse con la quinta plaza. La gran jornada de la natación francesa (¡vaya equipazo tienen!) la completó Muffat con una exhibición en 400 libres femeninos.
Para acabar, los hombres de los 200 libres nos dieron en las semifinales una primera pincelada de lo que se vivirá este lunes en la final. La prueba se las trae. No está Phelps, que renunció a nadar la prueba y ahora se entiende por qué. Y es que la calidad de la disciplina asusta. A saber. En la final estelar del lunes se verán las caras Lochte, ganador de los 400 estilos y perdedor de los relevos; Sun, ganador del 400; Agnel, la esperanza francesa de 19 años y gran triunfador de los relevos; y Biedermann, recordman mundial de la distancia. Casi nada. Todos escondieron sus cartas, si bien fue el chino el que hizo la mejor marca en las semis y el galo, la segunda. Ojo, que el registro universal del alemán Biedermann corre peligro.
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