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«Juan Perro me sirve para reírme un poco del cantante mediático»

ENTREVISTA

«Juan Perro me sirve para reírme un poco del cantante mediático»

19.08.11 - 00:32 -
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Quizás muchos lo conozcan por haber sido el líder de Radio Futura, pero lo cierto es que Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) no ha parado desde la disolución del grupo en 1992. Su proyecto más duradero es el de Juan Perro, una figura basada parcialmente en un antiguo trovador gallego, Juan Zorro, con el que ha explorado sonidos tradicionales cubanos y afroamericanos. Ahora presenta su quinto disco, 'Río negro', después de un silencio de ocho años.
-Después de haber tratado el son cubano aborda el sonido Nueva Orleans, ¿seguirá explorando otras sonoridades?
-Yo creo que hay estilos que se han convertido en un 'background' de Juan Perro. El acercamiento al son de Cuba y la música afroamericana a través del jazz y el blues son sus fundamentos y queremos profundizar en ellos y fundirlos con el verso de tradición española, mirando tanto al pasado como al porvenir. Es previsible que exploremos músicas hispanas modernas y antiguas a lo largo de los años.
-Su punto fuerte es la construcción lírica de las canciones, ¿responde esta evolución musical a la búsqueda de un espacio para desarrollar mejor su capacidad como letrista?
-En parte sí. La búsqueda musical es una manera de encontrar un espacio propio para capturar ideas nuevas en versos tradicionales, pero hoy en día vivo la experiencia de las canciones como una unidad indisoluble entre lo verbal y lo no verbal y busco su equilibrio. Yo vengo de letras, pero a lo largo de 30 años de carrera el contacto con grandes músicos me ha servido como formación musical. Ahora estoy envenenado con la construcción melódica, con el problema de los ritmos y cómo se funden ritmos y melodías de distintas civilizaciones.
-En su último disco hay una canción, 'Malasaña', que habla del famoso barrio epicentro de la Movida, ¿es una añoranza al pasado?
-Es un homenaje a partir de una experiencia que tuvimos en un concierto en la plaza 2 de Mayo. Todo el barrio estaba allí y había una integración de todas las generaciones, de todos los colores, inmigrantes y gente de Madrid de toda la vida. Esa imagen de Malasaña, precisamente después de que haya pasado la moda, me pareció muy gratificante. Desde entonces me he pasado mucho por ahí y he visto una actividad cultural tremenda: bares que programan música o actividades nuevas como la poesía en escena combinada con la música. Me di cuenta de que el barrio ya estaba caliente antes de los años de la Movida y después se ha mantenido como uno de los focos de actividad cultural más activos de Madrid.
Una industria en crisis
-¿A qué se debió el largo espacio entre los dos últimos discos de Juan Perro?
-Hay varios motivos. Cuando terminamos 'Cantares de vela' vi que necesitaba ponerme metas más altas con Juan Perro y que la música española caminaba hacia un predominio de la música comercial. Me tenía que dedicar a fondo a mi tarea y pensé en tomármelo con calma y hacer muchas canciones para dejar que madurasen antes de publicar temas nuevos. Por otro lado, me empezaron a llegar propuestas que no me parecía que respondían a los objetivos propios de Juan Perro y que firmé como Santiago Auserón, es decir, la colaboración con los jazzeros en 'La fábrica de tonadas', con mi hermano Luis en las 'Malas lenguas' o con Enric Palomar y la orquesta del Taller de Músics. Con estos proyectos aprendí mucho y creo que toda esa experiencia se nota en 'Río negro'. Los temas de Juan Perro son ahora más claros y maduros.
-Hace poco escribió acerca de la SGAE, ¿cómo ve la industria musical en la actualidad?
-Sobre todo lo que ha cambiado es la sociedad española. A finales de los 70 y primeros de los 80, la sociedad española estaba interesada en las ideas musicales de gente joven que hacían cosas nuevas. La posición favorable de la sociedad y de los medios permitió una base ilusionante, pero cuando la cultura popular se transformó en negocio, la búsqueda de estéticas novedosas empezó a perder terreno. Algunos hemos logrado sobrevivir buscándonos la vida con propósitos marginales. Lo que no me importa ya es tener éxito. Hoy la gente está más pendiente por el aspecto tecnológico que por los contenidos. Esto tiene que cambiar. Una sociedad que se empobrece culturalmente es una sociedad que se acaba debilitando.
-¿Es Juan Perro un escudo ante etapas pasadas?
-En parte sí. Antes tenía una marca brillante y mediática, Radio Futura, y ahora me he buscado un nombre malsonante y provocador. Es una especie de máscara, pero tampoco hay que comerse mucho la cabeza. Es un título de proyecto más que un alter ego. A veces es verdad que me refugio en él porque quizás me dejé llevar en Radio Futura por ser un cantante solista popular, y yo quería seguir con mi relación con las letras. Juan Perro me sirve para reírme un poco de la figura mediática y recuperar esa faceta de trovador antiguo de apariencia andrajosa.
-Una pregunta filosófica. Si Radio Futura es la tesis y Juan Perro es la antítesis, ¿hay futuro para la síntesis?
-Nunca se me había planteado mi carrera en términos hegelianos. Si Radio Futura fuera la tesis sería una búsqueda de la canción popular artística, que permita ideas novedosa y que juega con la modernidad urbana. Juan Perro es la antítesis, es Radio Pasada. Busca fronteras de contacto y vuelve la vista hacia atrás. La síntesis no sé qué nombre tendría, pero haría que los formatos y las melodías tradicionales se fundieran en moldes nuevos que sirvan para capturar la realidad que huye y que apenas alcanzamos a entender. Creo que las canciones tiene que ayudar a hacer suyas imágenes válidas de hace miles de años y que puedan volver a ser útiles.
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