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Un puma manda entre águilas

Jerez

Un puma manda entre águilas

09.01.11 - 00:59 -
Tiene tan sólo 33 años, y ya es hermano mayor de la hermandad del Soberano Poder. No sorprende puesto que el anterior máximo dirigente de la corporación también rompió moldes con su juventud y su carisma. Daniel Gil, o Puma, como le conocen sus amigos, tiene la difícil misión de hacer olvidar a Iván Cote, hermano mayor del Soberano Poder desde su fundación en 2004 y un referente en la cofradía desde que era una agrupación juvenil. Y lo hace convencido de que el éxito de su gestión estará en no tocar nada de lo dispuesto por Cote durante estos años de mandato al frente del Soberano.
«No tengo miedo de reconocer que quiero ser un hermano mayor continuista, solidario con el pasado que he heredado», afirma sin reparos Daniel Gil cuando le preguntan cómo será su gestión al frente de la corporación. «He recibido una hermandad en muy buen estado, y sería absurdo cambiar ahora. La hermandad está asentando sus pilares y hay que dar cierta continuidad al proyecto que hemos heredado». Este compromiso lo ha adquirido con los hermanos del Soberano Poder incluso por escrito, ya que en la carta que envió presentando su candidatura dejó meridianamente claro que su labor al frente de la hermandad del Miércoles Santo sería una continuación de la realizada por Iván Cote.
«Es que no podía ser de otra manera», afirma Gil cuando se le pregunta por este tema. «He sido secretario de la hermandad, he sido teniente hermano mayor, he participado de la creación de la hermandad desde sus primeros pasos. ¿Cómo voy a querer cambiarla ahora?». Por tanto, y mientras no medie un desastre, los puestos de la cofradía permanecerán inalterables. La Agrupación Musical de la Sentencia seguirá sonando tras el paso de misterio del Soberano Poder, y el capataz seguirá siendo Raúl Rodríguez. «La banda está plenamente identificada con la hermandad y siempre dan el máximo el Miércoles Santo, por lo que seguirán. Y aunque Raúl será mi teniente hermano mayor, no tiene el puesto de capataz asegurado en esta legislatura, aunque mi intención no es cambiarlo a menos que ocurra un desastre en la estación de penitencia. Tiene una cuadrilla con más de cien hombres, el paso va y viene dignamente, no arrastra los zancos. Mientras no demos un espectáculo, mi intención es respetar ese puesto, aunque comprendo que en una cuadrilla tan grande haya aspiraciones de ser capataz, o de cambiarlo», añade.
Modernizar la hermandad
Sin embargo, hay una parte de la cofradía que el nuevo hermano mayor sí quiere cambiar prácticamente por completo, y que no afectará a la vida de hermandad. Se trata de la secretaría y la tesorería, a la que la nueva junta de gobierno quiere dar un impulso para colocarla al nivel del resto de corporaciones de la ciudad. Modernizar es el objetivo que se ha marcado Daniel Gil para estos próximos cuatro años, ya que se ha encontrado como nuevo dirigente de la corporación un cuadro de excel con los hermanos, y unas cuentas aprobadas pero casi sin informatizar.
«Entiendo que hemos llevado hasta ahora la hermandad como una familia, pero es la hora de modernizar secretaría y tesorería. Domiciliar los pagos, tener un programa que te actualice el censo, que te reparta papeletas de sitio...». Una de las mayores preocupaciones será sin duda la tesorería, puesto que la hermandad ha sobrepasado con holgura el medio millar de hermanos, y la contabilidad se realiza siguiendo procedimientos rudimentarios que no aseguran una correcta actualización de los números de la hermandad.
Son cifras que por otra parte deben estar perfectamente cuadradas, porque la intención de la nueva junta de gobierno es fomentar más si cabe la participación de los jóvenes en la cofradía, una de las partidas más costosas en los actuales presupuestos debido al número de ellos que frecuentan la parroquia de La Granja. «Los jóvenes son sin duda el gran tesoro que tiene la hermandad del Soberano Poder. Cuando nosotros hablamos de caridad, es una caridad enfocada a los más jóvenes de la hermandad, del barrio. Queremos ayudarles a que progresen socialmente, a que tengan unos estudios dignos. Queremos formarles, ayudarles para que no se estanquen». Este esfuerzo, según el hermano mayor de la cofradía, «supone un esfuerzo importante económico y personal, pero merece la pena. Necesitamos formadores, monitores... Pero todo es poco para ellos. Así estaba en la anterior junta de gobierno, y así seguirá en esta legislatura».
Compromiso eclesial
Todo esto no sería posible sin el compromiso de la hermandad con la parroquia, y del párroco con la hermandad. Lorenzo Morant es el párroco y director espiritual de la corporación, y mantiene una relación «estupenda con la cofradía. Hemos creado la figura del enlace de la junta con la parroquia. Queremos que cualquier necesidad que tenga la parroquia sea solucionada a la mayor brevedad posible. En la parroquia tenemos nuestra casa, y no queremos dejarla desatendida».
Y esto, incluso si la hermandad consiguiera en estos años una casa de hermandad, un anhelo de la cofradía desde hace años que todavía no ha podido ser satisfecho. La hermandad necesita un sitio donde poder guardar todos los enseres de la corporación, más que un sitio donde reunirse, ya que «en la parroquia nos sentimos como en nuestra propia casa. Aunque tuviéramos una sede, haríamos nuestra vida de hermandad en la iglesia, cerca de nuestros titulares».
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