La relojería José María Galisteo Acedo aún mantiene el carácter con el que nació el negocio en la calle Caballeros hace setenta años, un espíritu que conservan tres hermanos en la ciudad y en la capital. Tres relojeros en peligro de extinción que decidieron seguir los pasos de su tío Francisco Núñez Romero. «La relojería estuvo abierta en la calle Caballeros durante cuarenta años, pero el edificio se quemó y por 500.000 pesetas conseguimos el traspaso a este local», asegura María Acedo Román, viuda de Francisco Núñez. Ahora está situada en la calle Consistorio, una de las más vivas de toda la ciudad, y que el transcurso de los años ha hecho que se conozca por varios nombres como Empedrada de los Jubeteros, de los Roperos, de a Ropahecha, y más actualmente como Niceto Alcalá Zamora y Calvo Sotelo, concretamente a principios del pasado siglo.