entrevista

Francisco Domouso: «Hay personas que necesitan ayuda aunque tengan trabajo»

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Cáritas ha sido una de las entidades que más apoyo ha ofrecido a las personas que han visto como la crisis le quitaba todo. Y a pesar de que los índices hablan de recuperación las familias continúan llegando en busca de ayudas, incluso a pesar de tener a algunos de sus miembros ya con trabajo, tal y como confirma el propio director de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, Francisco Domouso.

–¿Qué hubiera sido de la crisis sin Cáritas?

–Hubiese sido tan cruel e inmoral como ha sido. En cualquier caso, a nivel de desigualdad y exclusión, hay que recordar que dos tercios de los excluidos son de antes de la crisis. Y es que España tiene un gran índice de desigualdad (como lo indica el coeficiente Gini) en relación al resto de los llamados ‘países desarrollados’ y esta desigualdad ha aumentado desde 2008, lo que significa que en época de crisis no todas las personas han perdido... Muchas han aumentado su riqueza o se han mantenido con lo que tenían.

La crisis no ha afectado a todos por igual, decir lo contrario es una gran falacia. Ante ello, Caritas y otras organizaciones han dado la cara y han contribuido a consolar el inmenso dolor y las consecuencias que, sobre las personas, tuvieron las decisiones especulativas y egoístas, tanto de las grandes corporaciones como de personas individuales, con intereses ajenos al bien común. En cualquier caso, quien realmente ha paliado el grave efecto de la crisis sobre las personas ha sido la familia, aunque sin olvidar a las entidades sociales que han hecho un sobreesfuerzo cuando el apoyo de las administraciones ha bajado.

–Hablan de recuperación pero, ¿se nota la recuperación en las familias?

–Desgraciadamente no. Una cosa es el análisis macroeconómico y otra es la economía de las personas, cómo los criterios economicistas afectan a las personas. Y los criterios adoptados, las políticas adoptadas, no han permitido que las familias en general mejoren sustancialmente. Lo que entró en crisis fue el modelo económico y ese modelo no solamente no se ha cambiado sino que se ha adaptado a las circunstancias actuales, mostrando la peor cara con las políticas de austeridad y la tiranía de un mercado condicionado donde las personas no cuentan. Actualmente, y debido a la precariedad y las malas condiciones laborales, tenemos a familias con algunos de sus miembros trabajando que tienen que solicitar ayuda a Cáritas.

–De cuánto ha sido el incremento de personas que piden ayuda.

–No debemos fijarnos tanto en el incremento absoluto, que es bastante grande, sino en cómo la crisis ha afectado a muchísimas personas que jamás habrían pensado que tendrían que acudir a Cáritas. De hecho, en el Análisis de la Realidad de la provincia de Cádiz y Ceuta, presentado a principios de este año, salen cifras preocupantes. Según los datos, en torno al 56% de la población ya está en situación de integración precaria, lo que significa que mañana, por causas como la pérdida del empleo o la finalización del acceso a prestaciones, esas personas caerían en una situación de exclusión social. Aun así, en una provincia como la nuestra, donde el nivel de desempleo, sin olvidar los datos preocupantes del paro juvenil, así como las condiciones de desigualdad son intolerables, muchas personas se han sensibilizado con los más desfavorecidos y prueba de ello es el incremento producido en el número de voluntarios en nuestras Cáritas.

–Ya se acerca la Navidad, una campaña muy solidaria, pero el resto del año ¿hay problemas para poder sacar adelante la demanda?

–No podemos acometer la pobreza y la desigualdad a golpe de emoción, en el sentido de sensibilizarnos por los sentimientos que nos despiertan determinadas épocas. Tenemos que estar atentos a la escasez de determinados productos alimenticios necesarios, pero no podemos quedarnos ahí. Hay mucha necesidad de vivienda, de ayudas para pagar suministros de agua, luz y gas, de determinados tratamientos médicos, de arreglos en las condiciones higiénicas de muchas infraviviendas, de escucha sin reproche, de formación, especialmente enfocada a la búsqueda de un empleo, etc., centrarnos solo en alimentos es no querer ver toda la dimensión que abarca la pobreza.

–¿Qué le diría a una familia que se ve en la situación de tener que pedir ayuda?

–Lo primero que no se avergüencen y lo segundo que tengan esperanza. Que se desahoguen y soliciten ayuda. Que reclamen sus derechos y aprovechen cualquier oportunidad para formarse y tomar conciencia de que pueden salir, porque tienen potencial.

–¿Cáritas es capaz de seguir realizando esfuerzos?

–Cáritas lleva tiempo dando la voz de alarma porque no llegamos. Porque no solo hay más pobres, sino que los pobres cada vez lo son más.