La vendimia, que ha comenzado ya hace unas semanas en el Marco de Jerez, se ha generalizado en las principales bodegas de la Denominación de Origen. Una campaña donde, año tras año, se agrava uno de los principales problemas que arrastra el sector desde hace ya tiempo: el de los excedentes. En pleno debate sobre si la materia prima para elaborar los productos complementarios en la D.O. (como mosto concentrado) deben provenir obligatoriamente del Marco o pueden adquirirse fuera, la realidad es que aquí sobra uva.
La mala situación que vive el sector se ha visto empeorada por una crisis internacional de la que ya se empieza a ver la luz al final del túnel pero que, aun así, no da señales de una pronta recuperación en España. Mientras que las bodegas se enfrentan a la caída de ventas, los viticultores no saben qué hacer con el producto que sobra y las organizaciones tratan de hacer gestiones para «colocar» la uva fuera de la zona.
Es, pues, el de los excedentes el principal problema al que se vuelve enfrentar la vendimia, que espera terminar con alrededor de 90 millones de kilogramos de uva cosechados, una cifra ligeramente inferior a la del año pasado, según coinciden en destacar los actores del Marco.
Cálculos del sector
El secretario provincial de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Cádiz, Miguel Pérez, trasladó esta realidad a otra más tangible: «Se espera que el Marco de Jerez absorba en total unas 90.000 botas». Continuando con los cálculos, para hacer cada bota se necesitan unos 714 kilos de uva, lo que significa que harán falta 64.260.000 kilos en total. Hasta los alrededor de los 88 millones que estima COAG que producirá esta vendimia, sobran alrededor de 24, a excepción de una parte que bien puede destinarse a vinagre, vinos blancos...
Es decir, el excedente de la cosecha será en esta campaña de nada menos que el 27%, una cantidad nada desdeñable.
Las organizaciones agrarias de la zona son pues conscientes de este grave problema de los excedentes. Asevi, la patronal viñista de Asaja, realiza gestiones para poder sacar la uva fuera de la zona, en el caso de los viticultores que todavía no han podido colocarla en el mercado.
Equilibrio
Por su parte, las bodegas señalan que tienen ya cantidad de vino suficiente para servir a todos sus proveedores. De este modo, el hecho de que este año la cosecha de la vendimia vaya a bajar puede incluso suponer un alivio a la hora de equilibrar el mercado.
Muchos viticultores y también bodegas, como es sabido, han optado por arrancar cepas. Y es que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen estima que, en conjunto, sobran alrededor de 4.000 hectáreas (son en total más de 10.000) y más de 150 millones de botellas de vino.
Eso sí, como ha destacado también la institución, aunque exista un problema de excedentes, la cosecha a la baja no es ningún consuelo para muchos agricultores, que trabajan todo el año la viña y ven luego cómo, en vez de 1.200 kilogramos por hectárea, llegan a recoger alrededor de 1.000.
Una vez que concluya la campaña, y siguiendo los cálculos de la organización agraria COAG, sobrará cantidad suficiente para llenar otras 33.000 botas aproximadamente, que se unirá al excedente ya acumulado.