No hace falta mirar lejos para encontrar a jóvenes emprendedores. En nuestra misma ciudad, mientras estudian una carrera universitaria, un grupo de 13 chavales ha decidido completar su formación entrando de lleno en la competición Moto Student, una iniciativa organizada por Moto Engineering Foundation a nivel europeo.
El objetivo de esta particular carrera es construir un prototipo de motocicleta de competición de 125 centímetros cúbicos (la más pequeña de las tres categorías que componen el Mundial). Así pondrán en práctica todos los conocimientos que están adquiriendo durante la carrera, a la vez que aprenderán a investigar e innovar mientras desarrollan un proyecto de ingeniería. Con el apoyo de la UCA, el equipo de este box gaditano estaría formado por: Javier Medina, Raúl Carrasco, Francisco Martínez, Carlos Armada, Rubén Núñez, Manuel Cano, Fernando López, Eugenio Núñez, Alberto Gil, Javier López, Ana Hochenleyter, Juan Saborido y Daniel López; todos ellos estudiantes de Ingeniería Electrónica, Informática y Mecánica. Están coordinados por dos profesores y hasta el momento su trabajo consiste en el diseño de los bocetos de su máquina.
Más ayuda
Para poder seguir adelante en esta competición han tenido que conseguir 9.000 euros (aportados por la UCA), el presupuesto mínimo para crear una moto de estas características. El problema es que lo consideran insuficiente para desarrollar su proyecto con toda su ambición. Por ello, requieren nuevos patrocinadores que les ayuden a cumplir su sueño y en ello trabajan desde la página web creada al efecto (www.motesic.com).
Entretanto, el grupo regresó la semana pasada Zaragoza de las primeras jornadas de la competición, en la Ciudad del Motor de Aragón. Para participar y crear este proyecto han creado la Asociación Motesic, desde donde informarán de los avances obtenidos a través de conferencias e informes. Normalmente trabajan en equipo en un aula ofrecida por la universidad.
El premio de esta competición es un puesto de trabajo para cada componente del equipo durante un año en una empresa participante en el Mundial oficial y una compensación económica.
Todos los integrantes tienen en común la fascinación por el mundo del motor y con este proyecto tienen la oportunidad llevar a cabo el diseño y posterior montaje de la moto.
La organización les da como materia prima el motor, las ruedas, los frenos y la suspensión. El resto, que no es poco, es cosa suya. Pero claro, y como ayer recordaban, les queda un largo camino por delante y sólo con el apoyo de más iniciativas en forma de dinero podrán terminar la moto de sus sueños.