
Una vez terminada la saga del pequeño mago, los niños y, por tanto, las editoriales buscan nuevos héroes con los que saciar su fantasía. Y es en este camino en el que está surgiendo una nueva ola de escritoras jóvenes -Laura Gallego, Paloma Puya, Maite Ca-rranza, Marta Zafrilla...- que se han decantado por este género que hace años estaba estancado o infravalorado.
Una de ellas es Rosa Gil, una madrileña de 33 años que creció en Cádiz. «El boom de Harry Potter ha despertado la literatura fantástica de nuestro país», comenta sin ningún tipo de prejuicios hacia los best-sellers. «Yo soy muy fan», confiesa esta joven escritora que ayer presentó en Cádiz su primer libro, Bruno Damphiro (Espasa) en la Asociación de la Prensa de Cádiz. A Rosa Gil siempre le había gustado escribir. Su afición por los cómics y por lo fantástico y de aventuras le llevó a devorar de pequeña historias, «una tras otra», encerrada en su habitación. De ahí a ser periodista y trabajar en algunas revistas especializadas.
De vampiros
«Llevaba cierto tiempo dando vueltas a una novela de vampiros cuando me topé con el término dhampiro (el hijo de un no-muerto y un humano) y me pareció una buena forma de empezar a darle la vuelta al género. Intenté que tuviera todo lo que me gustaba de niña: una so-ciedad secreta, pasadizos, poderes especiales, misterio, humor...». Entonces tras muchas puertas cerradas, Espasa -a través de la agencia Carmen Balcells- le abrió la suya. «Los escritores españoles estamos perdiendo el pudor para hacer género infantil».









